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sábado, 25 de diciembre de 2010

Poesía de Juan Manuel Alfaro

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Juan Manuel Alfaro (1955). Poeta y narrador nacido en Nogoyá, provincia de Entre Ríos. Profesor de literatura, fue compilador y prologuista de la obra del poeta lírico entrerriano Carlos Alberto Álvarez. Tiene en su haber el Primer Premio "Rosalina Fernández de Peirotén" de la Asociación Santafesina de Escritores (años 1979 y 1981), el Primer Premio "Orlando Travi" de la Fundación Argentina para la Poesía (Bs. As.1985), por su libro libro de cuentos "La dama del unicornio" el Premio "Fray Mocho" (1988) y por su poemario "Plena palabra" también el "Fray Mocho", en poesía (2002), entre otros galardones no menos importantes. Luis Alberto Ruiz dijo: "Con Juan Manuel Alfaro adviene en Entre Ríos un verdadero nuevo modo verbal de expresar el flotante y secreto contenido del mundo y del ser. [...] Su poesía será siempre distinguible por su personalidad metaforizante incomún". Otros libros de poemas: "Cauce", "La luz viva", "El cielo firme", "La piedra azul".



En ocasión de su esperada visita a los estudiantes del Profesorado de Lengua y Literatura
en en marco de la 9º VPF 2010 /UADER/ miércoles 3 de noviembre de 2010




A cielo y cielo




Verdeante, invicto y con el pecho en cielo,

le daba a mi niñez lo que quería:

pájaro efervescente por el día

Tuve alas para Dios, pies para el suelo.





No digo que volé, pero fui vuelo

y jilguereó mi barro su alegría.

A cielo y cielo y cielo me perdía,

y a cielo me encontraba: a cielo y cielo.



En noches de San Juan fui el encendido,

y a llama y sombra custodié la suerte

de tener un hermano en lo querido.



Y no tengo razón para el desvelo,

porque a cielo viví y no habrá muerte

si la muerte no viene a cielo y cielo.



De "El cielo firme"






*                *                 *               *              *




LA POESÍA DA QUE HABLAR



a Dolores Etchecopar



Afortunadamente,

tras el tope del siglo,

aún la poesía da que hablar.

Ha aprendido a no insolarse con las computadoras,

a procurarse sudarios en las mesas de saldos

y a pasar por un fax su indemne panadero.



Ciudadana ya del siglo veintiuno

monta en pelo este hiato

y se sacude las póstumas pelambres

para lucir las futuras inseminaciones azules.



Llagas más, llagas menos,

sabe que no es ajena a la multitud

y hace cola, como cualquier hijo de vecino,

frente a la ventanilla

donde el viento

extiende a cada uno

su certificado de fantasma.



Y por más que algunas veces

descuelgue algún antiguo ángel de perchero

y escamotee,

con pudor,

una bolsita de lavanda,

no se deja imponer, ya, dietas de crepúsculos

y anda a la intemperie de la historia

a calzón y a cielos y a lenguaje quitados.



La poesía da que hablar

y allá en lo alto,

en la colina milenaria,

aviva un fuego en guardia

para que el hombre

pueda sortear los precipicios sucesivos

y reconocer sus propios pasos

en los remansos del misterio.



 
*           *           *           *           *


LOS FUEGOS
Me gusta hacer los fuegos. He heredado
del suave padre la costumbre leve
de dar lo simple, lo que no conmueve
pero acerca la vida a lo alumbrado.

Me gusta hacer los fuegos y, a tu lado,
darle al invierno mis lanuras breves,
y en esas tardes que hace frío y llueve
leerte limpios versos de Machado.

Me gusta hacer los fuegos. Lo apagado
es cosa de los vientos de allá afuera,
no es algo que cayó de mi costado.

Si me han herido, no me han derribado.
Yo hago los fuegos, y en la primavera
luzco árbol nuevo sobre lo quemado.

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Poema compartido antes de que se termine el año; en su último día:



31 de diciembre




El año es otra vez motivo de comentarios,

como lo fue hace justamente un año, pero ahora en otra situación,

sin los privilegios de entonces,

cuando estaba en la boca de todos

y en los abrazos y en los besos

y las palabras “feliz” y “nuevo” parecían que no iban a separársele nunca,

porque él, todo él, era una promesa, una esperanza, un júbilo reunido y generoso

y nadie se hubiera atrevido a pensar que pudiera ser, como los otros, un relámpago inocente;

ahora le estamos contando los minutos

y en vez de tenderle una mano para, al menos, acompañarlo hasta cruzar la calle

le ponemos las quejas, le pasamos la factura

de las horas, de los días en que no pudo complacernos,

le cargamos lo turbio y lo perdido

como si él fuera el culpable de que nuestros propios sueños

no nos reconocieran al pasar por el mundo

y aspiramos sus últimos suspiros,

con un alivio injusto,

como un perfume triste en la memoria.

Porque ahora redoblamos la apuesta

pasándole la carga al que espera para el cambio de guardia,

al que ahora recibe las albricias, las guirnaldas,

al que se abre como un cuaderno nuevo en el primer día de clase

y en el cual no sabemos todavía qué anotar,

qué listado de exigencias le pondremos,

por el momento, utilizando todos los lápices de colores,

por el momento sin sumas y sin restas,

y que después será motivo de comentarios,

ya sin sitial de honor,

con las hojas arrugadas en los bordes

y tachaduras y borrones,

porque cada vez que nos empecinamos en fijarnos en lo fugitivo

se nos da por pasar la vida en limpio

y solemos ser ingratos con nosotros mismos,

no darnos cuenta de las incontables (tal vez pequeñas) maravillas

en las que se ha abierto, tantos días, nuestro corazón.

Es cierto, terriblemente cierto, que hemos tenido golpes de sombra espesa y duradera, pero también es hermosamente cierto que hemos llevado a la boca la vida como una fruta recién arrancada, en su justo dulzor, en su jugo, en su rocío.

Por eso, en este instante en que el año se arregla como puede la corbata

y se para en la vereda

y quiebra un poco el ala del sombrero para que no le vean los ojos,

no le sumemos más noche a lo que va en la espalda,

y cuando los dos se crucen en medio de la calle

levantemos la copa por los dos.

La vida es esto y espera que cantemos.

¡Que cantemos!



Juan Manuel Alfaro

Paraná, 3l de diciembre de 2010

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8 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...

♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥TE AMO JUAN MANUEL ♥♥

Anónimo dijo...

♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥TE AMO JUAN MANUEL ♥♥

Anónimo dijo...

Se ve que la gente tiene mucho contacto con la poesia. Comentarios para la popular de un boca river.

Alejandro Cabrol dijo...

Gracias por los comentarios, como los tenía configurados abiertos (sin filtros desde la administración del blog, no vi a tiempo los improperios. Ya los borro.