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domingo, 1 de mayo de 2011

*ñ.dos*

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en rápidos del río
a la vera de días iguales
un péndulo bate minutos-remo
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ayer todo el día
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aunque las olas espumaban:
el dedo, la llaga, las llaves
sonaban y no aparecían
.
nos hubiéramos quedado a quemar el mundo
o nos podríamos haber pelado sin fronteras
ni metáforas; descuartapizarnos ilesos
remando cuesta arriba los harapos
de trapos tirados
.
dos amagues
de muñecos
pinchasábados
.
lástima que el péndulo insular nos abjurara
sin dudar insuflar la rara tinta
que con forma de eñe e infinito
aspergiera volcanes
mientras hundo
en silencio
en la bala saliviva de tu boca
.
un tifón despiadado y memorioso
.
una pátina traslúcida
que recorre de los techos
al subsuelo líquido tu lengua
.
una noche de remos hacia Roma
.
esta clave de sol
este clavo en los maderos
que miramos y sentimos y nacemos
hasta la mirra eremita y final de cada astilla
.
una vez a la par, tres muertes juntas
.
sin poder esperar a que el ocaso
nos despierte, nos duerma, nos moje tanto
como la lluvia desatada acá dentro de los poros

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jueves, 16 de diciembre de 2010

de "El hombre del Luxemburgo", Arnaldo Calveyra

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                                                  Gente, y en tal abandono, la
herida se abre de nuevo

                                                  en el plexo de la tarde.

                                                  Frentes a cuyo borde se des-
liza,  paisajes  furtivos  que  divisamos   desde  la   ventanilla
de  un  tren  lanzado  en  la  sabana.

                                                   Abandono, segundo pie iz-
quierdo de Cristo.






                                      [37]

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domingo, 28 de noviembre de 2010

Cadáver X (*)

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claroscuritancias:
los enseres del ritual brillan
como si se hubieran tragado la luna
/grafito infame, 1,99/
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(*) Con Marina Cecilia Kohon
http://poemasenlabahiasalitrosa.blogspot.com/
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X


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la opción era ir por ir

/por ahí/

entre la roca y la arena

una fina lámina dorando el instantesiglo



y amarrar el fagot

desechar la tabla rasa

quedarnos sólo con la música

obsedidos danzando cromáticos de odas



amarrar a cubierta

tu plumífera maquinaria de piel

prestarle sones al albor perfumoso



quedar oyendo en puerto de palos

el cedro luengo, la cruda, las danzas del eco

calentar los ojos



venas entregadas y sellar las pieles



/juntos/

bajo los cedros

proseguir la danza

/solos/



y al final del cielo

amarrar las notas

que desvisten tu paladar



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domingo, 17 de octubre de 2010

:85

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la sonrisa redonda redonda sonrisa la
escozor suavemente intrépido tras rojas arcillas
trepana formas


ensuciarse los dedos en rincones morados que callan las noches
que guardan la muerte esa que te levita
que te rescata
y no te despierta



a lo lejos silbatos de barcos inexistentes

 acá un barco sin agua


silba
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lunes, 11 de octubre de 2010

moneda /^/

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arenas redondas a bandera roja


perlas que lijan apenas la lengua


o sus listones arduos a contraluz






un sol tercero






las dagas relámense


aún en su vaina






cada huella se ha desandado


y la noche come carne trémula






un par de mechones pegados a los labios


se ven de lado


en copas sangre y música fluyen






caen las manos muertas los dedos perfume y tinta espesa






tantas vueltas al acero que el gusto aplica uñas a las marcas de antes






y bulle en la sangre un tambor púbico





después de todo era verdad cuatro minutos de ladera


orquesta a veneno


sangre y tendón




rotos




/no cae imagen posible


dentro de la caja envuelta y moño


el deseo se sacia vacío de vacío/


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sábado, 9 de octubre de 2010

Cadáver III ( * )

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por ahí
olvidado
perdido
olor a búfalo despega anillos cegadores en los pinares

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( * )  Con Marina Cecilia Kohon, Bahía Blanca

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/III/
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en la alta hora

no más que cenizas

ese perfume para dibujarte



no más espiral

ni conjuropócima con lunas

son sólo formas de suspenderte/me



y las mantas desfogándose de rojos

tu perfume, que se me queda en los dedos

y esta foto de costado de la espalda de la tarde



mientras por las gradas, los zapatos

el zumbido de la selva espesa

semillas de recuerdos



quedo/ otra vez/ excomulgado de la noche

en el silencio de tu imagen y perfume

no quiero más cenizas rebeladas

urdiendo enjambres de vos

en la alta hora



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Cadáver II ( * )

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iban por los prados con los ojos llenos
y en los pómulos pinturas
de perfumes
/de la serie: inconclusa/

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  ( * )   Con Marina Cecilia Kohon, Bahía Blanca ( + )

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/II/
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como el muñeco que pierde su vellón

me escurro en la ferocidad

de los sonidos




sin altares ni armaduras, a viva voz:

entonces esparcir ese olor

mechón y trapo





frotar los poros

y ahogar el claustro de mí

con el aullido- un espantajo derramándose-





dejar intactos hasta el fondo de la garganta

las ilesas sales, la absurda hora

el resto de esta mañana





trashumar la soledad

y el vértigo de la caída

después del umbral:

ser sólo eco, crisálida que late





como sin altares flotar intactos

la soledad y el vértigo:

dos crisálidas

que laten...
 
 
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( + ) valga un poquitito de historia: con Marina casi nos conocimos una vez 
era un encuentro de escritores en Punta Alta y la nena /preciosa/ de Gastón Hermann
andaba ruidosa y de juguete luminoso; digamos no muy acorde al paseo histórico,
artístico e ideológico que nos prodigaba el padre... la niña en rodillas de una mujer
que no había ido todos los días al encuentro. Era ella, me enteré bastante después.
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Cadáver I (*)

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cada tanto, sin pensar buscar ni esperar
/esa es la mejor parte/
hilos encuentran agujas

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( * )   Con Marina Cecilia Kohon, Bahía Blanca


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óleo "Mujer" de Víctor Wang.


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/I/
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después de que las calas extingan su penuria

silente entre las espinas silentes de silicio

después de que no calles más las calles

que nos vieron



después que el óbice se cierre

y las heridas estallen contra la clepsidra

que la sincronicidad del deseo

respire un ritmo de latido



después todavía de las copas y las capas

de nuestras retinas horadadoras

traspasadas por sanaciones



-débiles intentos para sanar

la herida ancestral-

después que la verdad

se despoje de sus velos

que tus dedos se fundan con los míos



aún luego de que la memoria imprecisa

y dormir dormir y tierra encima

nos sacuda sus Sargazos



¿quién se arriesgará para tomar la flor

la que crece al borde del abismo?





nomás los ojos desterrados en el insomnio

de preguntas sin respuestas



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lunes, 20 de septiembre de 2010

dátiles

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y es que quizá


seamos una vez quebrada



estallar estupores en postigos póstumos








reminiscencias de mil que no fueron por cada uno sido








llenos de arpones y de márgenes


con los ojos así descalzos


vamos lastimados




 
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domingo, 19 de septiembre de 2010

Quince

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Ocho y siete, quince; después cinco, falta la u entre tanto tánatos de nota abierta con dos semicerradas y me crecen llagas en los labios, caricias ácaras intentan inaugurar su hormigueo desde adentro y en breve erupciones por la abstinencia, punto, pero no



Nueve y seis, quince; más cuatro que no se pronuncian de una y alguien pretende apretar como rasgo de lo dulce que no aparece o casi nunca, pero no



Esto iba a ser la sangre desnuda antes que lloviera, el grito parco cara a cara, los dos minutos de evanescencia aunque se bajaran después todas las persianas y la patada me devolviera a las tribunas; esto iba a ser decirte, mostrarte, plantarte delante lo que atenúa el encantamiento deletéreo de verte; quiso ser la saña cruda, la antítesis, el correlato, el antídoto para la logística del tedio, pero no llega, siempre en los bordes de afuera de esa línea donde empieza a vichigearse tu esencia, las encimas de tu encina sana, pero no



En vez de las cuentas que dan quince /de tu lado doble gatillo dental, del mío nada más que grandes reminiscencias históricas que tampoco se animan a desbordarse/ este recuento de martillos, aire verde y pelo lacio, fogonazos para parques y trituras que huelen al silencio insomne y desgarbado que prospera ante la inminencia de la cercanía; esta astilla paralizante que me llena los dedos de postergaciones y de volver a cero, y cómo no… pero no



Y después las calas, bah… estos pétalos amagados de siempre que se parecen bastante a un proyecto de calas o de cal, a las hojas que crecen ante la absorta comprobación del fenómeno herbívoro propio in situ; antes del tronco desnudoliente donde alguien las iniciales que no nuestras, a navaja fácil casi alegre; y después de las calas un rumor de pájaros en septiembre llenos de alas para buscar semillas que no alcanzan a crecer en ninguna mano por ahora, punto, pero no



Cuatro que resumen el magma del mantra simple y bifiloso contra cuatro que se velan, que se callan, que no cuadran en la escala del quince; lo sutil, incapaz de esconderse en una garra añeja y cansada o desmedida o a destiempo, pero no cuatro y cuatro, no



Cuatro contra cuatro, choque, la inercia desparrama lo rojo después de comprimirlo bestialmente y cuando alcanzo a darme cuenta de que tengo cuerpo soy llevado hacia algún sitio donde quieren ayudarme y ante cada pregunta atino a decir:



ocho y siete quince, la fiebre del oro vivo y esquivo,

una sanguinolencia aparente que huele a cántaros



- ¿Cómo te llamás, pibe?



Nueve y seis quince, antipromesas aunque me guste o lo deteste

y la cara del tedio, la angustia del ocio, un oso lampiño y vago



- ¿Dónde vivís? Decíme tu dirección



Cuatro contra cuatro, el otro oasis y este oculto

igual nadie va a visitarme a la montaña blanca



- ¿Qué te pasó? ¿Estás bien?



Ocho y siete quince, de golpe, como un tren morocho... pero qué piernas, qué sonrisa, imposible no enmudecer



- Habláme, decíme algo, no te quedes callado, no te duermas



Aparece con sombra y se pierde enseguida por alguna puerta, es el sol suelto en la tierra, pero lo peor de todo es el silencio…¡No! Hay algo peor que eso; cada tanto un par de líneas y entonces se incendian las hojarascas que sueltan en el tropel de plumas los pavos reales; ni siquiera puedo recordar su olor, aunque ahora mismo cada detalle, cada gesto y el timbre de voz; ocho y siete más cinco que quedan fuera con cuatro que no se dicen, para qué…



- Abran rápido, alguien que me ayude, traigo un herido, sangra mucho



No es sangre, pasa que quince deja lo colorado a presión, es una falla en la escala cromática, habla y las aves se enloquecen, habría que verlo bien, estudiarlo, te juro que nunca me había pasado; cuatro series de dos notas a la vez y el caos total, también funciona con las dos primeras nomás

¿Cómo explicarte? Fero, faro, foro, pero más sencillo, como la palabra mágica del ilusionista, algo así. Ya vas a ver cuando te pase.



- Un médico por favor ¿Dónde queda la guardia?



Sin galera ni goletas ni galones, así nomás, cuatro: cuatro contra cuatro



- Pase por acá, rápido, venga venga

- ¿Ahí es el quirófano?



Aqueronte quiromántico, sí, puede ser, pero cabe en la palma de la mano y en un segundo su voz…



- Sí, adelante. ¿Qué tiene?

- Ni idea, lo encontré tirado en un charco de sangre.

- Está blanco, debe haber perdido bastante.



Que no es sangre te digo, es la primavera interna, el refugio de los dientes invisibles, una astucia inmóvil, soplo puro… ¿Entendés?

Ya me estoy cansando de hablar.



- Siga hablando niño ¿Cómo se llama?

- No sé, no me dice, habla pavadas.



Nueve y seis, pistola inútil, algoritmo inasible. Algunos creen luz pero no tanto, apenas alguna chispita incierta por momentos. Se equivocan, se embelesan culpa del cuatro inicial. ¿Dónde vamos?



- ¿Me podés decir tu nombre por favor?



Esqueleto de locomotora vacía, arpón enfermo, la noria errada del costado desconsuelo de plumas con sueños de aire y gravedad cero



- Debe estar loco, doctora.

- Llene esas planillas, por favor.

- Me niego, ni lo conozco.

- A título formal nada más. Llénelo, por favor.

- ¿No le digo que no lo conozco? ¿Que jamás en mi vida lo había visto?

- Hágalo de inmediato o llamo a la policía.

- ¡Ni loco! Después me va a llover todo el fardo a mí…

- ¡Agente! ¡Agente! ¡Este hombre se resiste…!

- Ma sí… yo me rajo, por tener un buen gesto me voy a comer el garrón.

- ¡Policía! ¡Rápido, que se escapa!



Llévenme a casa ya, no se preocupen, esto me pasa todos los días, juro que no la miro nunca más…




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/228/

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fragor de saña estruja con jalea en tu mirada uno de sus más filosos artificios últimamente



las pupilas le quedan pegajosas, como a nosotros las yemas de los dedos

y las papilas a los gusanos de seda



la furia del amor ha durado tanto como un vaticinio y sus faldas arquean todavía algún

que otro tendón fatal, aquí , allá

a la deriva



la furia del amor ha durado tanto como un vaticinio y la muerte que rondaba definitivamente nos ha empapado sus crines espumantes lejos de las huellas que veníamos gritando a los cuatro vientos; el ocaso sopló ayes a las huellas, y el amanecer se cenó al ocaso antes de que el cenit nos desnudara para despedir a esta mañana naranja



la furia del amor había vaticinado todo lo que ha durado, ahora que las ventanas se quedan cortas de ojos para tanto llanto patas arriba



y nadie llora del otro lado de la ventana

o la noche nomás exhala sus aristas veteadas de jade e inmóvil juerga



quedan todavía los postigos ocres de las piernas brillando un poco sus temblores



el aire es el hilo de muñecos que nos emana, al mirar las pecas del cielo raso

que nos convida amagues de nuestras sombras hasta hace un rato, cuando dejabas que

cupieran mis semillas y te veía empequeñecerme hasta lo imposible



ningún daño más que rastros haciéndose memoria, detalles de las vainas lánguidas que somos para tormentas,



paramedicados,



paracaídas y pirañas,



pararrayos de poros, pulsera persa tu aliento

encima





cuando las llaves sonaron a felpa torpe de frutas mareadas que trasegaban elixires de

mañana

cuando sobraron migas para tácticas del camino propio



y los dedos fueron compases inaudibles inauditos inabarcables

en tus mapas pétreos de tesón y saña



y los dados dijeron su destinumérico de esta nochelo y sus adagios

en tus pomas postre de tazón y savia



decía entonces que el imperio pare sus cálices fértiles

sus vastas ciudades

sus castas concavidades

para que cuando el ecuador llegue a cinco, podamos percutir cada estertor eterno eternamente



y el amanecer despega del sol insaciable el fragor de la saña dos minutos antes

que suene el teléfono y me traiga de las pestañas a intentar armar este rompecabezas



esta renuente certeza que en alguna vida vieja bebimos nuestra sangre una noche de lujuria y fue pacto que nos hace encontrarnos cada vez que nos cruzamos en las vidas nuevas



una noche caliente entre las piedras

mientras renunciamos a que le crezca el pelo al tiempo



y volvemos a intentar armar rompecabezas



volvemos a intentar armar rompecabezas



intentar armar rompecabezas



armar rompecabezas



rompecabezas



rompe cabezas







juntos, ambos, los dos:



engranajes mínimos de la misma maquinaria cósmica



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mano abierta

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no me alcanza



/ni me importa/



la carnosa vacuidad

/sucesión/

de sal y cielo



la mortífera arquetípica

sin tierra

en los talones



ni las monedas de cobalto y sus vertientes



porque hay coronas y derrotas

               despiadadas todavía

         en las noches del morral


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sábado, 4 de septiembre de 2010

q 21

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tomar el camino que aleja de las hiedras


justo antes del abismo, doblar


y parar para tomar agua


del bendito cráter


con tu olor






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martes, 20 de julio de 2010

anatomía

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por las orejas este cardumen cotidiano

alguna vez desde rejas

del párpado antes

ayer de los pies



en vez de aparecerte se te antoja arrancarme

un amanecer del cuello ahora



¿de dónde mañana?


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lunes, 12 de julio de 2010

. / -IV /

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/-IV/

      camino del inca, el aire es palabras olvidadas y el invierno un abrigo, colofón tardío de manzanas verdes que crecían en los parques posteriores de su cabeza, antaño

      por la ruta del sur salió solo a caminar hasta que le diera la vida, se despidió mintiendo sobre su paradero, diciendo que lo esperaban, pero olía la hora final, y fiel a su costumbre, se perdió de ojos de todos y se acostó entre dos rocas disimuladas en un desfiladero

     pero antes, en el camino, hizo un recuento minucioso de cada detalle de las estaciones desde la primera, nombró con tono de rezo cada ser que había conocido a lo largo de los soles y las lunas, trazó con los dedos contra las piernas un mapa emocional, golpeteos de a cinco espasmos que trazaban en lo celeste fulgores nuevos que recordarían alguna vez, cuando ya se hubiera ido

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/XIV/

lila lola luna leca loba lince lanza lanceta, locura llena los limones, lanzan luces a los labios, luce lirios ese lánguido inerte bajo juramento de ya no más, de por favor & gracias; del lazo al abrazo, brazo de duelo temporario por ahora sin muerte ni cuerpo ni entierro ni nada, muerte aérea hasta tenuemente dulzura o sinsabor pelado

lista vidriosa de lunes convaleciente, ya va siendo hora de llenar de tierra tanto pozo

y luego, libar la leche que duerme al borde de tus comisuras

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difícil individualizar cada elemento de la derrota, integrar los detalles sin que falte alguno, querer decir cada arista de la tristeza atómica... antes de intentar hacerlo caer muerto y desde el suelo ver mejor un panorama tétrico, yermo, más largo que cualquier memoria posible

hay sonidos que no música, lamentos respirando caos y caos engendrando lápidas sin nombre

six o´clock in the corner of Bleed and Death, un rincón suburbano que desvanece sus cloacas intravenosas en un comic de letargo dialogal monológico

volvamos /volvé, tengo que volver/ a la curva, a tirar los dados all that summer, case you don´t recall, only in my head

conjuros de pluma y plomo, balas desgarbadas entre rumores incomprensibles
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sábado, 26 de junio de 2010

fractales

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/XXI/
cuatro puentes habían perdido enlace con el otro lado y la comunicación podía considerarse un lujo o un milagro. burlábamos a los guardias con nuestro arte de oscuridad y de silencio. se me hacía difícil oírnos, al punto que llegué a preguntarme firmemente  más de una vez si todavía respirábamos
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Impresentable.com

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la mosca en la sopa


nada más que oreja invisible

bajo la mesa



kanishka y captain fetogia con capa roja de tafeta

contra el enjambre de energúmenos

que huelen rancio

sorry

los sábados a la tarde son así



un cachetazo gastado y triste a contramano

 
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domingo, 13 de junio de 2010

-1671- /set2007/

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Afuera todo cambia

adentro…



contornos desdibujados

mueven límites inciertos



afuera no es más claro

depende: la luz del día

árida inunda

o castiga



nada es seguro

ni planes para mañana

ni reglas anticipadas

del hombre

dueño del mundo



lo externo acaricia, empuja

y lo peor,

nos relega

desastres de luz eterna



nada somos

más que hormigas

en minúsculas hileras



impalpable mutación

dentro y fuera

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