.
.
.
.
.
.
en rápidos del río
a la vera de días iguales
un péndulo bate minutos-remo
.
ayer todo el día
.
aunque las olas espumaban:
el dedo, la llaga, las llaves
sonaban y no aparecían
.
nos hubiéramos quedado a quemar el mundo
o nos podríamos haber pelado sin fronteras
ni metáforas; descuartapizarnos ilesos
remando cuesta arriba los harapos
de trapos tirados
.
dos amagues
de muñecos
pinchasábados
.
lástima que el péndulo insular nos abjurara
sin dudar insuflar la rara tinta
que con forma de eñe e infinito
aspergiera volcanes
mientras hundo
en silencio
en la bala saliviva de tu boca
.
un tifón despiadado y memorioso
.
una pátina traslúcida
que recorre de los techos
al subsuelo líquido tu lengua
.
una noche de remos hacia Roma
.
esta clave de sol
este clavo en los maderos
que miramos y sentimos y nacemos
hasta la mirra eremita y final de cada astilla
.
una vez a la par, tres muertes juntas
.
sin poder esperar a que el ocaso
nos despierte, nos duerma, nos moje tanto
como la lluvia desatada acá dentro de los poros
.
.
.
juntando papeles perdidos por oscuros rincones a bordo de la nave a la deriva alejandrocabrol@gmail.com alejandrocabrol@hotmail.com
---V0C35---
(16)
//0La5//
(8)
07r05 4u70r35
(66)
0jo5
(15)
11uv1a
(11)
35k4m45
(9)
35Qu1na
(5)
3n Ca5a
(6)
50n3705
(18)
7i3rra
(3)
a mano alzada
(35)
A7ulej0s
(2)
A8ua
(24)
AB3C3D4R10
(1)
Acaró71c0
(19)
AiR3
(5)
al80r35
(7)
Alas
(16)
Amar1ll0
(7)
Ár80l35
(10)
Arcanos
(26)
área de Lino
(1)
Argelado
(6)
Autoparlante
(4)
AV35
(10)
Azulapislázuli
(9)
B3lls
(7)
Ba-húles
(13)
barcos
(16)
Bilingual
(15)
bocetos
(21)
Breviario
(40)
Burning Blues
(6)
ByN
(11)
c0n 5an8r3
(10)
C4ndy-C4r4m3L1a
(3)
cabos sueltos
(20)
Caducho
(1)
canciones
(22)
Canciones Traducidas
(6)
carbones rapaces
(8)
cegueras
(15)
cicatrices
(29)
Cu3n705
(23)
D A 2
(31)
d-rota
(10)
D1x10nar10 P3rr0
(2)
D3 M4dru84d4-MuyT4rd3
(4)
D35ang3l4d0
(10)
Da8u3rr071p05
(5)
DDJJ
(3)
de antes
(15)
de/s/memorias
(15)
dedos húmedos
(14)
DesProsas
(1)
Deudas Impagas
(25)
Deudas Pagas
(16)
en las nubes
(36)
Entre Ríos
(2)
Erotozoo
(32)
Espejos
(1)
F0705
(6)
f10re5
(17)
fantomloop
(10)
Five Hundred Thousand Fingers
(1)
Fu380
(11)
g07a5
(12)
H13r8a5
(12)
H3bra5
(11)
H3bra5 para las c1nc0 de la Tarde
(1)
Haduendes
(8)
Hu31145
(3)
Humar3da
(6)
Inner Twitter
(4)
intertextos
(2)
IraAmarga
(9)
jirones
(46)
Ju3v35
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kitch
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Lilamorados
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Lit3raTunning
(1)
LúD1ka
(23)
Lun35
(5)
Luna
(5)
M4n05
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N38rur45
(7)
Naufra8105
(9)
noche
(51)
numeral
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Ocres
(45)
Ok7u8r3
(8)
P135
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paedia
(17)
para los navegantes
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Pé7r3o
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perfume
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Ple8ar1a5
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domingo, 1 de mayo de 2011
jueves, 16 de diciembre de 2010
de "El hombre del Luxemburgo", Arnaldo Calveyra
.
.
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.
Gente, y en tal abandono, la
herida se abre de nuevo
en el plexo de la tarde.
Frentes a cuyo borde se des-
liza, paisajes furtivos que divisamos desde la ventanilla
de un tren lanzado en la sabana.
Abandono, segundo pie iz-
quierdo de Cristo.
[37]
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Gente, y en tal abandono, la
herida se abre de nuevo
en el plexo de la tarde.
Frentes a cuyo borde se des-
liza, paisajes furtivos que divisamos desde la ventanilla
de un tren lanzado en la sabana.
Abandono, segundo pie iz-
quierdo de Cristo.
[37]
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domingo, 28 de noviembre de 2010
Cadáver X (*)
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(*) Con Marina Cecilia Kohon
http://poemasenlabahiasalitrosa.blogspot.com/
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X
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la opción era ir por ir
/por ahí/
entre la roca y la arena
una fina lámina dorando el instantesiglo
y amarrar el fagot
desechar la tabla rasa
quedarnos sólo con la música
obsedidos danzando cromáticos de odas
amarrar a cubierta
tu plumífera maquinaria de piel
prestarle sones al albor perfumoso
quedar oyendo en puerto de palos
el cedro luengo, la cruda, las danzas del eco
calentar los ojos
venas entregadas y sellar las pieles
/juntos/
bajo los cedros
proseguir la danza
/solos/
y al final del cielo
amarrar las notas
que desvisten tu paladar
.
.
.
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claroscuritancias:
los enseres del ritual brillan
como si se hubieran tragado la luna
/grafito infame, 1,99/
./grafito infame, 1,99/
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(*) Con Marina Cecilia Kohon
http://poemasenlabahiasalitrosa.blogspot.com/
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X
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la opción era ir por ir
/por ahí/
entre la roca y la arena
una fina lámina dorando el instantesiglo
y amarrar el fagot
desechar la tabla rasa
quedarnos sólo con la música
obsedidos danzando cromáticos de odas
amarrar a cubierta
tu plumífera maquinaria de piel
prestarle sones al albor perfumoso
quedar oyendo en puerto de palos
el cedro luengo, la cruda, las danzas del eco
calentar los ojos
venas entregadas y sellar las pieles
/juntos/
bajo los cedros
proseguir la danza
/solos/
y al final del cielo
amarrar las notas
que desvisten tu paladar
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domingo, 17 de octubre de 2010
:85
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la sonrisa redonda redonda sonrisa la
escozor suavemente intrépido tras rojas arcillas
trepana formas
ensuciarse los dedos en rincones morados que callan las noches
que guardan la muerte esa que te levita
que te rescata
y no te despierta
a lo lejos silbatos de barcos inexistentes
acá un barco sin agua
silba
.
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la sonrisa redonda redonda sonrisa la
escozor suavemente intrépido tras rojas arcillas
trepana formas
ensuciarse los dedos en rincones morados que callan las noches
que guardan la muerte esa que te levita
que te rescata
y no te despierta
a lo lejos silbatos de barcos inexistentes
acá un barco sin agua
silba
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lunes, 11 de octubre de 2010
moneda /^/
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arenas redondas a bandera roja
perlas que lijan apenas la lengua
o sus listones arduos a contraluz
un sol tercero
las dagas relámense
aún en su vaina
cada huella se ha desandado
y la noche come carne trémula
un par de mechones pegados a los labios
se ven de lado
en copas sangre y música fluyen
caen las manos muertas los dedos perfume y tinta espesa
tantas vueltas al acero que el gusto aplica uñas a las marcas de antes
y bulle en la sangre un tambor púbico
después de todo era verdad cuatro minutos de ladera
orquesta a veneno
sangre y tendón
rotos
/no cae imagen posible
dentro de la caja envuelta y moño
el deseo se sacia vacío de vacío/
.
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arenas redondas a bandera roja
perlas que lijan apenas la lengua
o sus listones arduos a contraluz
un sol tercero
las dagas relámense
aún en su vaina
cada huella se ha desandado
y la noche come carne trémula
un par de mechones pegados a los labios
se ven de lado
en copas sangre y música fluyen
caen las manos muertas los dedos perfume y tinta espesa
tantas vueltas al acero que el gusto aplica uñas a las marcas de antes
y bulle en la sangre un tambor púbico
después de todo era verdad cuatro minutos de ladera
orquesta a veneno
sangre y tendón
rotos
/no cae imagen posible
dentro de la caja envuelta y moño
el deseo se sacia vacío de vacío/
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sábado, 9 de octubre de 2010
Cadáver III ( * )
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por ahí
olvidado
perdido
olor a búfalo despega anillos cegadores en los pinares
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( * ) Con Marina Cecilia Kohon, Bahía Blanca
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/III/
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en la alta hora
no más que cenizas
ese perfume para dibujarte
no más espiral
ni conjuropócima con lunas
son sólo formas de suspenderte/me
y las mantas desfogándose de rojos
tu perfume, que se me queda en los dedos
y esta foto de costado de la espalda de la tarde
mientras por las gradas, los zapatos
el zumbido de la selva espesa
semillas de recuerdos
quedo/ otra vez/ excomulgado de la noche
en el silencio de tu imagen y perfume
no quiero más cenizas rebeladas
urdiendo enjambres de vos
en la alta hora
.
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Cadáver II ( * )
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.
me escurro en la ferocidad
de los sonidos
sin altares ni armaduras, a viva voz:
entonces esparcir ese olor
mechón y trapo
frotar los poros
y ahogar el claustro de mí
con el aullido- un espantajo derramándose-
dejar intactos hasta el fondo de la garganta
las ilesas sales, la absurda hora
el resto de esta mañana
trashumar la soledad
y el vértigo de la caída
después del umbral:
ser sólo eco, crisálida que late
como sin altares flotar intactos
la soledad y el vértigo:
dos crisálidas
que laten...
.
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iban por los prados con los ojos llenos
y en los pómulos pinturas
de perfumes
/de la serie: inconclusa/
.
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( * ) Con Marina Cecilia Kohon, Bahía Blanca ( + )
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/II/
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como el muñeco que pierde su vellón
me escurro en la ferocidad
de los sonidos
sin altares ni armaduras, a viva voz:
entonces esparcir ese olor
mechón y trapo
frotar los poros
y ahogar el claustro de mí
con el aullido- un espantajo derramándose-
dejar intactos hasta el fondo de la garganta
las ilesas sales, la absurda hora
el resto de esta mañana
trashumar la soledad
y el vértigo de la caída
después del umbral:
ser sólo eco, crisálida que late
como sin altares flotar intactos
la soledad y el vértigo:
dos crisálidas
que laten...
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( + ) valga un poquitito de historia: con Marina casi nos conocimos una vez
era un encuentro de escritores en Punta Alta y la nena /preciosa/ de Gastón Hermann
era un encuentro de escritores en Punta Alta y la nena /preciosa/ de Gastón Hermann
andaba ruidosa y de juguete luminoso; digamos no muy acorde al paseo histórico,
artístico e ideológico que nos prodigaba el padre... la niña en rodillas de una mujer
que no había ido todos los días al encuentro. Era ella, me enteré bastante después.
.
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Cadáver I (*)
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/I/
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después de que las calas extingan su penuria
silente entre las espinas silentes de silicio
después de que no calles más las calles
que nos vieron
después que el óbice se cierre
y las heridas estallen contra la clepsidra
que la sincronicidad del deseo
respire un ritmo de latido
después todavía de las copas y las capas
de nuestras retinas horadadoras
traspasadas por sanaciones
-débiles intentos para sanar
la herida ancestral-
después que la verdad
se despoje de sus velos
que tus dedos se fundan con los míos
aún luego de que la memoria imprecisa
y dormir dormir y tierra encima
nos sacuda sus Sargazos
¿quién se arriesgará para tomar la flor
la que crece al borde del abismo?
nomás los ojos desterrados en el insomnio
de preguntas sin respuestas
.
.
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.
cada tanto, sin pensar buscar ni esperar
/esa es la mejor parte/
hilos encuentran agujas
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( * ) Con Marina Cecilia Kohon, Bahía Blanca
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óleo "Mujer" de Víctor Wang.
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/I/
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después de que las calas extingan su penuria
silente entre las espinas silentes de silicio
después de que no calles más las calles
que nos vieron
después que el óbice se cierre
y las heridas estallen contra la clepsidra
que la sincronicidad del deseo
respire un ritmo de latido
después todavía de las copas y las capas
de nuestras retinas horadadoras
traspasadas por sanaciones
-débiles intentos para sanar
la herida ancestral-
después que la verdad
se despoje de sus velos
que tus dedos se fundan con los míos
aún luego de que la memoria imprecisa
y dormir dormir y tierra encima
nos sacuda sus Sargazos
¿quién se arriesgará para tomar la flor
la que crece al borde del abismo?
nomás los ojos desterrados en el insomnio
de preguntas sin respuestas
.
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lunes, 20 de septiembre de 2010
dátiles
.
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.
.
.
.
y es que quizá
seamos una vez quebrada
estallar estupores en postigos póstumos
reminiscencias de mil que no fueron por cada uno sido
llenos de arpones y de márgenes
con los ojos así descalzos
vamos lastimados
.
.
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.
y es que quizá
seamos una vez quebrada
estallar estupores en postigos póstumos
reminiscencias de mil que no fueron por cada uno sido
llenos de arpones y de márgenes
con los ojos así descalzos
vamos lastimados
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domingo, 19 de septiembre de 2010
Quince
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Ocho y siete, quince; después cinco, falta la u entre tanto tánatos de nota abierta con dos semicerradas y me crecen llagas en los labios, caricias ácaras intentan inaugurar su hormigueo desde adentro y en breve erupciones por la abstinencia, punto, pero no
Nueve y seis, quince; más cuatro que no se pronuncian de una y alguien pretende apretar como rasgo de lo dulce que no aparece o casi nunca, pero no
Esto iba a ser la sangre desnuda antes que lloviera, el grito parco cara a cara, los dos minutos de evanescencia aunque se bajaran después todas las persianas y la patada me devolviera a las tribunas; esto iba a ser decirte, mostrarte, plantarte delante lo que atenúa el encantamiento deletéreo de verte; quiso ser la saña cruda, la antítesis, el correlato, el antídoto para la logística del tedio, pero no llega, siempre en los bordes de afuera de esa línea donde empieza a vichigearse tu esencia, las encimas de tu encina sana, pero no
En vez de las cuentas que dan quince /de tu lado doble gatillo dental, del mío nada más que grandes reminiscencias históricas que tampoco se animan a desbordarse/ este recuento de martillos, aire verde y pelo lacio, fogonazos para parques y trituras que huelen al silencio insomne y desgarbado que prospera ante la inminencia de la cercanía; esta astilla paralizante que me llena los dedos de postergaciones y de volver a cero, y cómo no… pero no
Y después las calas, bah… estos pétalos amagados de siempre que se parecen bastante a un proyecto de calas o de cal, a las hojas que crecen ante la absorta comprobación del fenómeno herbívoro propio in situ; antes del tronco desnudoliente donde alguien las iniciales que no nuestras, a navaja fácil casi alegre; y después de las calas un rumor de pájaros en septiembre llenos de alas para buscar semillas que no alcanzan a crecer en ninguna mano por ahora, punto, pero no
Cuatro que resumen el magma del mantra simple y bifiloso contra cuatro que se velan, que se callan, que no cuadran en la escala del quince; lo sutil, incapaz de esconderse en una garra añeja y cansada o desmedida o a destiempo, pero no cuatro y cuatro, no
Cuatro contra cuatro, choque, la inercia desparrama lo rojo después de comprimirlo bestialmente y cuando alcanzo a darme cuenta de que tengo cuerpo soy llevado hacia algún sitio donde quieren ayudarme y ante cada pregunta atino a decir:
ocho y siete quince, la fiebre del oro vivo y esquivo,
una sanguinolencia aparente que huele a cántaros
- ¿Cómo te llamás, pibe?
Nueve y seis quince, antipromesas aunque me guste o lo deteste
y la cara del tedio, la angustia del ocio, un oso lampiño y vago
- ¿Dónde vivís? Decíme tu dirección
Cuatro contra cuatro, el otro oasis y este oculto
igual nadie va a visitarme a la montaña blanca
- ¿Qué te pasó? ¿Estás bien?
Ocho y siete quince, de golpe, como un tren morocho... pero qué piernas, qué sonrisa, imposible no enmudecer
- Habláme, decíme algo, no te quedes callado, no te duermas
Aparece con sombra y se pierde enseguida por alguna puerta, es el sol suelto en la tierra, pero lo peor de todo es el silencio…¡No! Hay algo peor que eso; cada tanto un par de líneas y entonces se incendian las hojarascas que sueltan en el tropel de plumas los pavos reales; ni siquiera puedo recordar su olor, aunque ahora mismo cada detalle, cada gesto y el timbre de voz; ocho y siete más cinco que quedan fuera con cuatro que no se dicen, para qué…
- Abran rápido, alguien que me ayude, traigo un herido, sangra mucho
No es sangre, pasa que quince deja lo colorado a presión, es una falla en la escala cromática, habla y las aves se enloquecen, habría que verlo bien, estudiarlo, te juro que nunca me había pasado; cuatro series de dos notas a la vez y el caos total, también funciona con las dos primeras nomás
¿Cómo explicarte? Fero, faro, foro, pero más sencillo, como la palabra mágica del ilusionista, algo así. Ya vas a ver cuando te pase.
- Un médico por favor ¿Dónde queda la guardia?
Sin galera ni goletas ni galones, así nomás, cuatro: cuatro contra cuatro
- Pase por acá, rápido, venga venga
- ¿Ahí es el quirófano?
Aqueronte quiromántico, sí, puede ser, pero cabe en la palma de la mano y en un segundo su voz…
- Sí, adelante. ¿Qué tiene?
- Ni idea, lo encontré tirado en un charco de sangre.
- Está blanco, debe haber perdido bastante.
Que no es sangre te digo, es la primavera interna, el refugio de los dientes invisibles, una astucia inmóvil, soplo puro… ¿Entendés?
Ya me estoy cansando de hablar.
- Siga hablando niño ¿Cómo se llama?
- No sé, no me dice, habla pavadas.
Nueve y seis, pistola inútil, algoritmo inasible. Algunos creen luz pero no tanto, apenas alguna chispita incierta por momentos. Se equivocan, se embelesan culpa del cuatro inicial. ¿Dónde vamos?
- ¿Me podés decir tu nombre por favor?
Esqueleto de locomotora vacía, arpón enfermo, la noria errada del costado desconsuelo de plumas con sueños de aire y gravedad cero
- Debe estar loco, doctora.
- Llene esas planillas, por favor.
- Me niego, ni lo conozco.
- A título formal nada más. Llénelo, por favor.
- ¿No le digo que no lo conozco? ¿Que jamás en mi vida lo había visto?
- Hágalo de inmediato o llamo a la policía.
- ¡Ni loco! Después me va a llover todo el fardo a mí…
- ¡Agente! ¡Agente! ¡Este hombre se resiste…!
- Ma sí… yo me rajo, por tener un buen gesto me voy a comer el garrón.
- ¡Policía! ¡Rápido, que se escapa!
Llévenme a casa ya, no se preocupen, esto me pasa todos los días, juro que no la miro nunca más…
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/228/
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fragor de saña estruja con jalea en tu mirada uno de sus más filosos artificios últimamente
las pupilas le quedan pegajosas, como a nosotros las yemas de los dedos
y las papilas a los gusanos de seda
la furia del amor ha durado tanto como un vaticinio y sus faldas arquean todavía algún
que otro tendón fatal, aquí , allá
a la deriva
la furia del amor ha durado tanto como un vaticinio y la muerte que rondaba definitivamente nos ha empapado sus crines espumantes lejos de las huellas que veníamos gritando a los cuatro vientos; el ocaso sopló ayes a las huellas, y el amanecer se cenó al ocaso antes de que el cenit nos desnudara para despedir a esta mañana naranja
la furia del amor había vaticinado todo lo que ha durado, ahora que las ventanas se quedan cortas de ojos para tanto llanto patas arriba
y nadie llora del otro lado de la ventana
o la noche nomás exhala sus aristas veteadas de jade e inmóvil juerga
quedan todavía los postigos ocres de las piernas brillando un poco sus temblores
el aire es el hilo de muñecos que nos emana, al mirar las pecas del cielo raso
que nos convida amagues de nuestras sombras hasta hace un rato, cuando dejabas que
cupieran mis semillas y te veía empequeñecerme hasta lo imposible
ningún daño más que rastros haciéndose memoria, detalles de las vainas lánguidas que somos para tormentas,
paramedicados,
paracaídas y pirañas,
pararrayos de poros, pulsera persa tu aliento
encima
cuando las llaves sonaron a felpa torpe de frutas mareadas que trasegaban elixires de
mañana
cuando sobraron migas para tácticas del camino propio
y los dedos fueron compases inaudibles inauditos inabarcables
en tus mapas pétreos de tesón y saña
y los dados dijeron su destinumérico de esta nochelo y sus adagios
en tus pomas postre de tazón y savia
decía entonces que el imperio pare sus cálices fértiles
sus vastas ciudades
sus castas concavidades
para que cuando el ecuador llegue a cinco, podamos percutir cada estertor eterno eternamente
y el amanecer despega del sol insaciable el fragor de la saña dos minutos antes
que suene el teléfono y me traiga de las pestañas a intentar armar este rompecabezas
esta renuente certeza que en alguna vida vieja bebimos nuestra sangre una noche de lujuria y fue pacto que nos hace encontrarnos cada vez que nos cruzamos en las vidas nuevas
una noche caliente entre las piedras
mientras renunciamos a que le crezca el pelo al tiempo
y volvemos a intentar armar rompecabezas
volvemos a intentar armar rompecabezas
intentar armar rompecabezas
armar rompecabezas
rompecabezas
rompe cabezas
juntos, ambos, los dos:
engranajes mínimos de la misma maquinaria cósmica
.
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fragor de saña estruja con jalea en tu mirada uno de sus más filosos artificios últimamente
las pupilas le quedan pegajosas, como a nosotros las yemas de los dedos
y las papilas a los gusanos de seda
la furia del amor ha durado tanto como un vaticinio y sus faldas arquean todavía algún
que otro tendón fatal, aquí , allá
a la deriva
la furia del amor ha durado tanto como un vaticinio y la muerte que rondaba definitivamente nos ha empapado sus crines espumantes lejos de las huellas que veníamos gritando a los cuatro vientos; el ocaso sopló ayes a las huellas, y el amanecer se cenó al ocaso antes de que el cenit nos desnudara para despedir a esta mañana naranja
la furia del amor había vaticinado todo lo que ha durado, ahora que las ventanas se quedan cortas de ojos para tanto llanto patas arriba
y nadie llora del otro lado de la ventana
o la noche nomás exhala sus aristas veteadas de jade e inmóvil juerga
quedan todavía los postigos ocres de las piernas brillando un poco sus temblores
el aire es el hilo de muñecos que nos emana, al mirar las pecas del cielo raso
que nos convida amagues de nuestras sombras hasta hace un rato, cuando dejabas que
cupieran mis semillas y te veía empequeñecerme hasta lo imposible
ningún daño más que rastros haciéndose memoria, detalles de las vainas lánguidas que somos para tormentas,
paramedicados,
paracaídas y pirañas,
pararrayos de poros, pulsera persa tu aliento
encima
cuando las llaves sonaron a felpa torpe de frutas mareadas que trasegaban elixires de
mañana
cuando sobraron migas para tácticas del camino propio
y los dedos fueron compases inaudibles inauditos inabarcables
en tus mapas pétreos de tesón y saña
y los dados dijeron su destinumérico de esta nochelo y sus adagios
en tus pomas postre de tazón y savia
decía entonces que el imperio pare sus cálices fértiles
sus vastas ciudades
sus castas concavidades
para que cuando el ecuador llegue a cinco, podamos percutir cada estertor eterno eternamente
y el amanecer despega del sol insaciable el fragor de la saña dos minutos antes
que suene el teléfono y me traiga de las pestañas a intentar armar este rompecabezas
esta renuente certeza que en alguna vida vieja bebimos nuestra sangre una noche de lujuria y fue pacto que nos hace encontrarnos cada vez que nos cruzamos en las vidas nuevas
una noche caliente entre las piedras
mientras renunciamos a que le crezca el pelo al tiempo
y volvemos a intentar armar rompecabezas
volvemos a intentar armar rompecabezas
intentar armar rompecabezas
armar rompecabezas
rompecabezas
rompe cabezas
juntos, ambos, los dos:
engranajes mínimos de la misma maquinaria cósmica
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mano abierta
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no me alcanza
/ni me importa/
la carnosa vacuidad
/sucesión/
de sal y cielo
la mortífera arquetípica
sin tierra
en los talones
ni las monedas de cobalto y sus vertientes
porque hay coronas y derrotas
despiadadas todavía
en las noches del morral
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no me alcanza
/ni me importa/
la carnosa vacuidad
/sucesión/
de sal y cielo
la mortífera arquetípica
sin tierra
en los talones
ni las monedas de cobalto y sus vertientes
porque hay coronas y derrotas
despiadadas todavía
en las noches del morral
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sábado, 4 de septiembre de 2010
q 21
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tomar el camino que aleja de las hiedras
justo antes del abismo, doblar
y parar para tomar agua
del bendito cráter
con tu olor
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tomar el camino que aleja de las hiedras
justo antes del abismo, doblar
y parar para tomar agua
del bendito cráter
con tu olor
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martes, 20 de julio de 2010
anatomía
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por las orejas este cardumen cotidiano
alguna vez desde rejas
del párpado antes
ayer de los pies
en vez de aparecerte se te antoja arrancarme
un amanecer del cuello ahora
¿de dónde mañana?
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por las orejas este cardumen cotidiano
alguna vez desde rejas
del párpado antes
ayer de los pies
en vez de aparecerte se te antoja arrancarme
un amanecer del cuello ahora
¿de dónde mañana?
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lunes, 12 de julio de 2010
. / -IV /
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/-IV/
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/-IV/
camino del inca, el aire es palabras olvidadas y el invierno un abrigo, colofón tardío de manzanas verdes que crecían en los parques posteriores de su cabeza, antaño
por la ruta del sur salió solo a caminar hasta que le diera la vida, se despidió mintiendo sobre su paradero, diciendo que lo esperaban, pero olía la hora final, y fiel a su costumbre, se perdió de ojos de todos y se acostó entre dos rocas disimuladas en un desfiladero
pero antes, en el camino, hizo un recuento minucioso de cada detalle de las estaciones desde la primera, nombró con tono de rezo cada ser que había conocido a lo largo de los soles y las lunas, trazó con los dedos contra las piernas un mapa emocional, golpeteos de a cinco espasmos que trazaban en lo celeste fulgores nuevos que recordarían alguna vez, cuando ya se hubiera ido
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/XIV/
lila lola luna leca loba lince lanza lanceta, locura llena los limones, lanzan luces a los labios, luce lirios ese lánguido inerte bajo juramento de ya no más, de por favor & gracias; del lazo al abrazo, brazo de duelo temporario por ahora sin muerte ni cuerpo ni entierro ni nada, muerte aérea hasta tenuemente dulzura o sinsabor pelado
lista vidriosa de lunes convaleciente, ya va siendo hora de llenar de tierra tanto pozo
y luego, libar la leche que duerme al borde de tus comisuras
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difícil individualizar cada elemento de la derrota, integrar los detalles sin que falte alguno, querer decir cada arista de la tristeza atómica... antes de intentar hacerlo caer muerto y desde el suelo ver mejor un panorama tétrico, yermo, más largo que cualquier memoria posible
hay sonidos que no música, lamentos respirando caos y caos engendrando lápidas sin nombre
six o´clock in the corner of Bleed and Death, un rincón suburbano que desvanece sus cloacas intravenosas en un comic de letargo dialogal monológico
volvamos /volvé, tengo que volver/ a la curva, a tirar los dados all that summer, case you don´t recall, only in my head
conjuros de pluma y plomo, balas desgarbadas entre rumores incomprensibles
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sábado, 26 de junio de 2010
fractales
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/XXI/
cuatro puentes habían perdido enlace con el otro lado y la comunicación podía considerarse un lujo o un milagro. burlábamos a los guardias con nuestro arte de oscuridad y de silencio. se me hacía difícil oírnos, al punto que llegué a preguntarme firmemente más de una vez si todavía respirábamos
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Impresentable.com
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la mosca en la sopa
nada más que oreja invisible
bajo la mesa
kanishka y captain fetogia con capa roja de tafeta
contra el enjambre de energúmenos
que huelen rancio
sorry
los sábados a la tarde son así
un cachetazo gastado y triste a contramano
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la mosca en la sopa
nada más que oreja invisible
bajo la mesa
kanishka y captain fetogia con capa roja de tafeta
contra el enjambre de energúmenos
que huelen rancio
sorry
los sábados a la tarde son así
un cachetazo gastado y triste a contramano
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domingo, 13 de junio de 2010
-1671- /set2007/
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Afuera todo cambia
adentro…
contornos desdibujados
mueven límites inciertos
afuera no es más claro
depende: la luz del día
árida inunda
o castiga
nada es seguro
ni planes para mañana
ni reglas anticipadas
del hombre
dueño del mundo
lo externo acaricia, empuja
y lo peor,
nos relega
desastres de luz eterna
nada somos
más que hormigas
en minúsculas hileras
impalpable mutación
dentro y fuera
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Afuera todo cambia
adentro…
contornos desdibujados
mueven límites inciertos
afuera no es más claro
depende: la luz del día
árida inunda
o castiga
nada es seguro
ni planes para mañana
ni reglas anticipadas
del hombre
dueño del mundo
lo externo acaricia, empuja
y lo peor,
nos relega
desastres de luz eterna
nada somos
más que hormigas
en minúsculas hileras
impalpable mutación
dentro y fuera
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