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jueves, 28 de abril de 2011

casa

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cada olor con que la piel

arme su arnés dactilar

suda sueño aquí



aquí donde hoy



por parches grises

de las gradas



camino de hormigas carnívoras



aquí soy dos



fuga, fuego, lente, hiato,

matriz alterna, magma

 lejos agujero solo



y un par más de hebras de retazos

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viernes, 22 de octubre de 2010

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mon carpio, VCX-CFR, II:4



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  .   .   .   deberás andar buscando alguna razón
                                         para volver a evitarlo  .    .    .


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                                 pero como los olores se enraízan


ningún puente ningún parque            ninguno de nosotros ya podría


                                 esta vez saltear las mil cimas


que se ciñen a los tules de tu         notte /norte/ le dernier chanson


                          y las luces del vano del subsuelo


                                          de las pestes y los pastos y los postes
                                     y los postres entre peltre apoltronado  PUAJJJ


                                                     /get out OH legario/


                                                                       ,
                                                                       ,
                                                                       ,


antiflama espacial para una gula que se sacia al revés y ante nadie
infalible inmersión inmaculada de una mano
de un mono
+ un gnomo


en las vísperas del armageddon  
un día antes del siglo primero
un fuego fatuo al fondo
 due, la notte eterna
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qué más da?
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domingo, 17 de octubre de 2010

esporas /^/

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/CXVI/

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dos estruendos bastan

para quitar la carraspera...



¿¡qué dos estruendos!?

¿dije dos estruendos... dos?



dos palmadas, a lo perro vago

y después darse vuelta y seguir

lejos de las giladas que se buscan amontonar sin cesar ni César



tu pavada:

una montaña de ropa que se pasa de moda antes de salir a oferta...



un cenicero aplastado contra un pómulo

astillas perennes sin cicatrices ni olvidos

una percha sucia de piel y rabia y leche rancia apelotonada



un sorbo de mal café para irse pronto

y oler a calles, a humedad hasta los huesos



al pelo largo del invierno ceñido a tu cintura

al aire first class que se te demora en el canal del pecho,

pendular de dije envidiado enviciado

juicioso por la obligación metálica de los eslabones adheridos

envidiados enviciados

juiciosos por sujeción a su extensión alrededor de tu cuello envidiado



enviciados mis dedos por soñarlos entre horario antes y hora después

todavía lejos y tarde,

más acá o más allá de los sonidos del calambre bajo la lengua

del perfume que me queda envidiado enviciado entre los dedos a la altura de la nariz

cuando me toca el milagro de compartir el aire de unos metros a la redonda



(?)



/what the fuck!/



dos estruendos y chau carraspera



a cagar al patio lejos del limbo este

que no te queda,

que no te cabe,



cómo querer calzarle un stiletto a tamaño orangután execrable

vaya, vaya nomás



los giles de gala a otro domo

donde se soben las carencias con otros iguales o peores...



y así

cerrar la puerta: muerto el perro se acabó la rabia; a rey muerto, rey puesto . . .



y todas esas condenadas coronas que no te quedan, flaco



mientras por acá la carne se pasea viva y lava

leve y loba

verla y albor

ver la burla de que esté tan cerca



y que sea una provocación sólo para mí



que me quedo de brazos cruzados y estiro las piernas

mirando al momento irse para siempre, envidiado, enviciado,

juicioso a fuerza de falta de calce ...



entonces

me voy renguenado enviciado e insidioso, juicioso mal.

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domingo, 19 de septiembre de 2010

erogenie de futuro conurbano

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es hora es retacear textos un poco, voy guardando algo para la edición física, real cien por cien en algún momento del año que viene, si se puede abril o mayo; se aceptan ideas, donaciones, monedas y buenos deseos, jajjaaajjaaaa au revoir!

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tell us where you go with that gun in your hand /head/ /that silver-bullet gun ahead again/
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puesto es esos términos, chiquita, /o sea entre la espada y la pared/ es justamente una pared, como si dijéramos: hay unos patines y un tren bala... qué hacemos?

la respuesta se cae por la tapita

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y un día vamos a despertarnos de verdad /en una de esas.../
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o sea que textos ocultos exclusivos para el papel, sí
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mientras tanto seguiremos el camino de hormigas

                                           o mirando por la ventanilla de los aviones

PD: no vale empañar ni mojar el vidrio, las puertas se van abriendo /y se van cerrando/ de a una a la vez y de cuando en cuando
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domingo, 12 de septiembre de 2010

boceto de buraco(*)

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(*) agujero, hueco, /lunfardo argentino/
/XXIX/
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Cordelia agrega maderos al hogar y se deja pasar por encima por un reloj de arena en la mecedora que heredara; ahora ella también debería ser abuela, pero ningún hombre llegó a colorear sus pómulos a lo largo de las décadas.

Entre todas las peleas, la última la dejó afuera de una oportunidad digna y quizá sea en eso en que piense ahora, mirada absorbida por la forma de las llamas.

Se mece. Mata tantas horas de esa forma que siempre es el mismo momento de antes, que es igual al del día anterior, cuyo anterior resulta idéntico al año de... todos se parecen o se disfrazan del anterior; y así, ad eternum.

Se somete a esa imprecación interna increpándose a sí misma una y otra vez con una calma asfixiante y enjundiosa, sin saber si las respuestas son excusas aparentes o ventanas inservibles.

Percibirse flácida, seca, dejada, intacta irremediablemente, le da asco, pero su cara destila una altanera amargura aristocrática, tan intocable como sus labios o su himen.

Entre los trapos que le abrigan los inviernos austeros /no como antes, y también algo de eso pueda ser lo que hace que las llamas la hipnoticen/ sigue buscando el calor juicioso de la fogata, meciéndose.

Nada queda de aquella espiga que oliera a promesas de cosecha y oro; ni rastro de algo cerca de la idea de hembra. Cada tanto escapa de las llamas y la constante renguera de cenizas, ese crepitar de resinas, le parece cada uno un naufragio, un no, un rechazo de su gracia y de sus primicias, la danza de amagues que nunca entregara por culpa de su padre, de su abuelo, de los escudos de la familia rastreables hasta la sangre misma que bautizara a Henry I.

Amarillo y naranja, algún azul lateral cada tanto, fagocitado por las lenguas del madero. Nunca el rojo orgulloso sobre blanco, la coronación, el quiebre. Nunca máculas, fervor, fulgor, rubor, crúor. Jamás lágrimas visibles tampoco, para bien o para mal.

Cordelia leyendo cartas viejas en cartapacios resecos, mirando macilentos papeles familiares que de alguna manera increíble se salvaron de los saqueos, como ella; increíblemente más deteriorada que las hojas que lee, y a la vez que intacta. Soñaba a veces con instancias de tinta masculina, ser firmada de una vez, la mancha orgullo por fin.

Cordelia muriendo en vida, pulcra hasta en los labios y pensamientos de los demás. En cambio su boca no puede ya exfoliar sonido alguno que le pertenezca, ni estirar los labios a fuerza de buenos recuerdos; quizá por eso se le ajaron prematuramente. Se odia con podredumbre de semilla vana.

El único lazo es la cadena de plata que no muestra, corona para los días que le retumban en el pecho a grito suelto de lo que no fue. Todo se quedó a metro y medio del fuego de la carne, como ella, que fantasea curarse con las llamas para encontrar los testamentos desaparecidos.

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martes, 20 de julio de 2010

niebla

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niebla




es la niebla



entonces es la niebla



pero entonces la niebla

tapia nueva

más sólida que mi desnudez



un secuestro de palabras

me desdibuja a musgos

y desanda mis muslos

amputa de sí mismo

hoscos silencios



lo tapo lo trepo lo tumbo

lo traspaso de bruces

y lo voy gastando

con las uñas

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un día de éstos



alguna ciudad



del otro lado

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lunes, 12 de julio de 2010

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diario de lunes; fotos frías y textos que olvidaremos al mismo tiempo que leemos, mientras se escriben nuevas historias sin sentido y las hojas acumuladas vuelan hasta el ocio del tedio, la noticia que nunca saldrá es este olor a vida entre tus muslos, la savia sabia esencia en este ambiente ambulatorio de lunes ocre y arcos, mejor dicho: el recuerdo de la savia ambulatoria por pasillos salobres del recuerdo ante un diario de lunes, julio 2010
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domingo, 11 de julio de 2010

rosario cadenas

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/CXI/
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lebreles hambrientos ahuyentar

y listo



el sismo entonces

un payaso que se tuerce de amargura

sin testigos a mano que puedan jurar su circo



dice aborrecer de los insectos

/porque no le da el pellejo/





pero se muere por serlo;

por saber zumbar sutiles sones sin secretos



mira al frente medio de costado

sin poder esconder sus miserias

sus complejos de inferioridad y acidez oscura



queriendo convencer sobre algo para lo que no le alcanza la luz de la mirada



no es difícil

imaginar sus soledades ordeñadas en silencio



el retrete posterior

y un silencio pantagruélico

hirviendo en sus orejas rejas ...



nunca va a decirlo, pero se maldice por ser tan corto

y anda menospreciando a los insectos que preñan las flores que le hacen caer las babas

------------ y la lava

entre las sábanas

después se acuesta y duerme para olvidar lo poca cosa que hace tanto es...

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sábado, 24 de abril de 2010

/ Malhumorada amargura/ Tel Aviv, set 05

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El Puente de los Suspiros /hoy Paseo de Los Poetas. Paraná, hace un siglo. Thanks GIA
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he nacido en ácido
asido a dos dosis,
así

amargo
largo letargo
marca en karma carmesí

cual cataratas van las mal ratas
acatando atacar
atan
matas de latas a patas
saltan faltas
y las matan

a cada lado tres tarros
traen tristes torres truncas

tras trenes van torvos toros
/tus restos de retos rotos/
detrás de trotes de tropas

todo lodo
me acomodo
lo domo solo a mi modo
lo adobo
lo doro y como

me embarro en carros de sarro
enterrado hasta los codos

revierte suerte…

¡Revienten!

vientres rupestres
advierten
enclenques pestes silentes

verte
en mi muerte
y tenerte

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