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sábado, 25 de diciembre de 2010

Cadáver XIII (*)

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enchanting Orpheus: had made us eternal eyes
give us a crown now with this baptism
/grafito infame, 12:12/

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(*) Con Marina Cecilia Kohon
http://poemasenlabahiasalitrosa.blogspot.com/

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XIII
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sobre un sueño:

sin sudar señales satinadas

sabríamos destejer lo que no atañe

a estas hebras libertarias de lo abstracto

que despintan tus escamas olvidadas en otoño



sumar sapiencias y sabotear al sacrificio

sanar las suertes ascender las cimas

dejar de socavar los esquineros

aferrarnos al solsticio

abrigarnos:

con el sueño



y que un párpado despliéguenos enormes

entre albores de mirarnos a los ojos

como un fuego de frontera:

santo y seña



sabríamos atar nuestras retinas...



a pesar de todas las Babeles

decodificarnos en su hebra

y someternos sumisos

a la realidad del sueño.

 
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domingo, 21 de noviembre de 2010

q 39

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amanecer no sólo cuando sale el sol
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que la costumbre de ser luz,

de llenarse los ojos de ventanas

y explotar en colores los perfumes

del paisaje encarnado,

siga desnudándose en tus ojos

 
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domingo, 14 de noviembre de 2010

q 37

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estancia naufragio adrede
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silencio, los zapatos al aire en la oscuridad

luego de tirar los bolsos y la ropa

este espejo callando piedras

tus pies y tu piel polar

que del otro lado…



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jueves, 8 de julio de 2010

q 1

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que te me saltes por los ojos


después de aparecer en cada titular


de todos mis diarios


de silencio

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sábado, 26 de junio de 2010

aqua deorum

,
,
,

/XXX-III/

sorpresa extensa la iconocidad de jueves
desde los idus de marzo

cabeza digna con melga al medio el trono entre piedras
un gris recuerdos de algún día de verano;

intriga plena:
el otro lado del cuento
el ojo sedente que mira y clava sombras en un ombligo de eternidad

trapo albo se afina adherido a fronteras del reinado

mataría
por
esa
sonrisa sorpresa zarpazo sensual serpiente silente
sortear señales
todas las eses de licuarse viendo y siendo
el otro lado...

hay algo que la chispa esconde ahí 
¿será lo que no la deja nacer
o un escudo?

¿qué capa cabe?

qué bien que falte entonces. . .
una veta se escapa a la química occipital de la desnudez imposiblemente cierta
ser feliz es la trampa
temblar ante la flama y ese olor a leña verde recién cortada
humo blanco entonces hoy sí

sentarse así
temiendo que el momento se evapore igual que el humo
y ya no quede
más que una sombra de pefume en la ropa

y
la
memoria
frágil del olor alas

¿cómo es posible dormir tan despierto?

una oración a sangrarme los labios
humo rojo
verano y jueves
idus de marzo...

gracias

algo como una bandera inmóvil y letal

lente sedente que diafragma con estulticia un llamado incapaz de respirar ante la carne tendida
el hachazo tácito la mirada
           una tacita echada mirando
                                una minada fértil de perfume y humo blanco
que se posa en la punta de la lengua
antes de serse fuego impropio
               de ser sed eterna y tercer ojo y esta noche

fina raja de la nuca al entrecejo

gong
conjurador de tigres, lapidario brevemente hasta las manos ungidas con melaza

no podría destejer cada capa de la crisálida
la operación del ojo que cegó varas de bambú al son de la noche química

ver nacer del ojo el caudal tieso y enroscado
a las columnas de la gruta
un cartel que nace el nombre
              que nació mi nombre
cuando no había letra ni excusa para llamarme 

pétalos, cenizas tarde....
     anaquel de roble y almohada herida
           al centro de prisión innata

treinta veces tres incisiones
y la imagen de jofainas

hervideros donde las abejas principian pasillos sin final
a cielo abierto
dentro de la gruta sin principio

luego lluvia y los velos

agua sanadora

gotas rojas de olvido

caerse, quebrarse, estar más desnudo que a hueso pelado. . .

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islas

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/XIX/
ver que los límites se van muriendo casi inservibles, no sé si así u olvidarlos paulatinamente sin dolor ni curiosidad. una línea que se angosta en el agosto más extremo del lustro, muerte y sal . . .
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isla

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/XX/
y de las alas no quedaba más que la picazón de su pérdida. de la lluvia una lágrima inasible. cada vez se ponía más límite y se asemejaba menos a las otras. entonces nos empezaron a crecer ojos en los poros
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miércoles, 23 de junio de 2010

diluyo

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días que te lleve el cierzo



       luz y frescamente


                 olores






               limones al ojo


                       y lavandas


       quemen aguas


         redondas






veces amarillas


         que semillas


        el tiempo traiga


      a raíces moradas


la mañana mojada de ayer






cuando nadie amague astillas


de esa sangre


que nos sala






lente lento late


siempre distante y quieto


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sábado, 29 de mayo de 2010

Patria /Geografía, de Jorge Lanata/

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El recuerdo y lectura del texto ante el numeroso auditorio es agradecido al profesor Arturo Firpo, en el marco de las Jornadas sobre el Amor y la Amistad, UADER 2010, entre posibles Philías argentas entre las que figuran poemas de Lugones, Marechal, Cortázar, entre otros; el rescate o compilación física del texto se la debo a una nota de Noelia Godoy, una compañera inquieta de la facultad.

Si bien todos hablan de la "Patria Grande", específicamente de la porteña, o sea, del "corazón" de la Patria, porque cada uno establece una filiación interna particular asociada a distintos elementos, creo que refiere a una serie de elementos comunes bastante compartidos por todos.

No sé si son las ganas de viajar, las recurrencias sobre ciertos textos o qué, pero me hace acordar un poco al poema de Ricardo Zelarrán, "La Gran Salina"; debe ser por el clima de expectante gratitud y detallismo, por la inmensidad solitaria, una blancura extrema que duele, hiere, alimenta, pinta, encanta, miles de verbos... esas cosas.

Vaya el texto, al que una vez leído no cabe nada que agregar, más un silencio total. Nuevamente GRACIAS a Jorge Lanata, este periodista, intelectual, y sobre todo: un incurable sentipensante argentino.
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Geografía- Jorge Lanata

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En unas rutas de Jujuy, o en Cutral-Có: ¿de qué lado está la patria?

Viaja la Patria a la madrugada entre las polleras de las empleadas de Terrabusi,

cuando la Avenida Patricios se llena de aroma a chocolate.

¿Qué Patria?

La Patria limita al norte con el corazón,

al oeste con los nudos del estómago,

al sur

no limita al sur la Patria

al sur se extiende esta Patria de casas bajas y

promesas desmesuradas;

y al este, el mar

el mismo mar al que entró Moreno para apagar tanto fuego.

¿Qué Patria es esta Patria en la que los próceres

mueren afuera?

Este país,

nuestro país.

La Patria es un lugar del corazón

al que no accede el Banco Mundial

y es anónima, por definición

aunque constantemente le tiran del vestido hecho jirones los que creen que la

Patria se posee, y no se siente.

Patria de huéspedes de hotel, dijo Mallea.

Los peruanos descienden de los incas y los argentinos de los barcos, dice mi

recuerdo.

Patria de escritores que se alejan a París para poder quererla;

Patria de nobleza trucha, quinta generación de almaceneros que alambró la Patria

sin darse cuenta de que la Patria vivía en el aire.

Ellos se titularon encargados de definir la Patria, lo patrio, los símbolos

patrios,

banderas de plástico cosidas en Taiwan.

Vendían la patria,

y en cualquier caso era la Patria de ellos, no la nuestra.

¿Dónde está la Patria? ¿En La Matanza o en el Jockey Club?

Patria de quién:

los cuatro climas, el dulce de leche, el colectivo, la picana eléctrica, la

birome, el tango, la manteca al techo, los desaparecidos, las madres, las

huellas digitales, la Obediencia Debida, Piazolla, Rayuela, Los siete locos, las

Malvinas, Facundo, el crisol de razas, Argentina Potencia, el granero del

mundo, la gambeta, el ceibo, el mate, el alambre, el psicoanálisis y Dios,

argentino por adopción.

Patria

de

quién,

Patria de los que esperan:

hace mucho que esperan

mucho.

No saben bien,

esperan una vida

un país

algún futuro.

La Patria les duele en los ojos.

Es tan grande... Llega hasta allá, donde hace un tajo el cielo, y más allá

también.

Sé de gente que se ha cruzado cara a cara con la Patria, por casualidad, en una

esquina de Nueva York.

Supe de otros que murieron por ella, lo que es decir por ellos, o sea, por

nosotros, por todos.

Patria con himno escrito por un español y tangos cantados por un francés;

Patria empeñada por ingleses vocacionales, por cadetes de apellido lustroso.

Escribo estas líneas en el Día de la Patria.

Y en este precise memento tiran a un pibe a cualquier celda de la Policía de la

Provincia;

a esta hora una puta discute su precio con un turista

y una decena de tipos se reclinan a tomar ginebra en los paraderos de

Constitución.

En este comienzo del Día de la Patria alguien allá, en esa única ventana

iluminada, deja de leer y sueña que podrá cambiar el mundo,

y en la diagonal de la escena barre el portero,

y poco más allá un tipo se arrepiente y otro espera el colectivo.

¿Patria de quién? ¿De la celda, del alcohol, del libro, del hotel, de la

manguera, del sueño?

¿Argentina del viento o de los diccionarios?

¿Morían por la Patria los polacos que quedaron sepultados construyendo el

subterráneo de Buenos Aires?

¿La Patria nació en el Hotel de Inmigrantes o en los campos de Martínet de Hoz?

¿Dónde estaba la Patria durante los bombardeos del '55? ¿Arriba o abajo?

Libros enterrados en los jardines del '76: ¿la Patria estaba bajo tierra?

Yo te daré

te daré, Patria hermosa,

Te daré, una cosa...

¿Estuvo en Ezeiza, la Patria? ¿En el pañuelo de Leonardo Favio o en la

metralleta de López Rega?

¿Galtieri tomaba la Patria con hielo?

¿O en aquellos años la Patria estuvo en los trenes de Estocolmo, en las cocinas

de Madrid, en los edificios ocupados de Manhattan?

Patria de arena,

de sal,

de humo grueso brotando de neumáticos quemados ;

necesidad

maneras de ponerse de pie,

vergüenza ajena

muerte propia

sueño.

Cualquiera puede definir los efectos del amor, pero no sus causas:

con la Patria sucede

algo similar;

somos argentinos por eso

por esta manera triste de mirar al sur,

por nuestros tics de nobles venidos a menos,

por este humor oxidado de cinismo,

por esta condena a la infancia perpetua

por el amor, y el espanto.

¿Patria de quién?

Patria de Borges y de Monzón,

de Olmedo y de Houssay,

de Discépolo y de Videla,

de los perritos de Perón, de Manuel Puig; de Carrasco, de Aramburu, del Plaza

Hotel, de la escuela destartalada, de Isidoro Cañones, de Tato Bores, del

ingeniero Santos, de las chicas más increíbles del planeta, de los piolas, del

bife de chorizo, del Nunca Más.

No alcanza, ¿no?

Pensar que toda esta catarata de palabras

puede evitarse para definir la Patria:

sólo hay que salir

al aire libre

respirar profundo

y mirar al cielo.

.    .    .    .    .    .    /Jorge Lanata, argentino/

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sábado, 24 de abril de 2010

el filo que se espeja

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todavía algún sable despiadado
me convida sus balcones sin cornisas
en andenes penitentes
de tu albor

detiene mi trinar amoratado
de barrotes y macetas
y sonrisas

es el borde posterior de los arroyos
que destruyen arrullos
apilados

los perfumes perfectos
del abrazo
que desfila en vitrinas
sin gamuza

esta cresta de otoñal a borravina
que es metal y mineral
y Mato Grosso

todavía son las horas asesinas
que se esconden en los dientes del sigilo
las agujas tatuadoras de esta noche
más las noches que deambulan
mi delirio

una sombra gutural dentro del patio
una piedra contra el agua
/que es de vidrio/
mientras alza cataratas en los sitios
que no olvidan nuestro pulso
iluminado

todavía hay esqueletos demorados…
son las ramas ante lunas, todavía
arpegios a tres dedos
de rodillas
dos cuadrúpedos juntando sus dos manos
en las danzas del ayer
sin atavío

en las plazas, por las calles, donde ríos
van a párpados poblándose de pájaros
sin poder desdecir
ni su mutismo


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miércoles, 31 de marzo de 2010

trip

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/U/

van a ser las siete
y te vas a despertar boca arriba
tu ombligo mira morar detrás mi llanto polar de anoche

mesa tumbada en silencio
sobras y manchas después de domingo al mediodía
con familia entera y una siesta antiesteparia entre tus piernas

sentirte dormida babear mi pecho:
numisma, corona, ese limbo lunar
para pastar orejano
donde orégano y nogales nos sitian
entre humedales


/E/

de una sola sentada me dije todo
me hallé de pie, a pie y en pie
tranquilo, ojos de agua
me fijé atrás y olí el mañana
en la mitad de un solo sendero sin deudas, era

no sé por qué vinieron tiempos de Villaguay
y ese olor a pasillos empedrados de La Habana
y el sonido verde de una tarde en Paraguay olor a alfalfa

la sopa de la abuela, las siestas de sandía o mandarinas
esas tardes de lluvia y tortas fritas, olor a barrio,
girasoles y semillas de mostaza; no comprendo
y un destello de vejez en soledad


/R/

me viste esperarte ahí, dijiste,
donde el neón se acuesta
en bragas marrones con líneas rosas,
y más nada
ni franela ni piyamas

de la punta del índice al pulgar
abarco justo tu muñeca
bestias verdes crepitan y es de noche…

somos velas
servimos balas
vuelos
bólidos
la tormenta apretujada contra el vientre
por los pechos mil rondas
entre danzas pintacaras
bajo el sol descomunal
de nuestros ojos


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domingo, 28 de marzo de 2010

X X H

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a los golems invisibles
y olvidados
a las chispas que suele supurar mi carne
y en un hálito de palmas son palomas contra el cielo

a las comisuras

al olvido de piedra y de saliva
a tus ojos

a los mares pétreos que marean los segundos afilados
esas monedas que nos acarician la nuca
como patas

a las fieras de aire
a las escaleras
al silencio

para que rebote en algo y vuelva
y sea

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lunes, 21 de diciembre de 2009

Ojo I I I


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.  .  .  Párpados  .  .  .
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caerse inmóvil
al puente intrépido de esta noche
mirarlo distraído
bostezar sus líquenes de litio
.
o que las venas palpen
sin fervor
ni extrañamiento
el grito insospechado
debajo de sus uñas
.
.
.

.   .   . Iris  .   .   .
.
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hasta la nuca un desfile de viernes
babosas hormigas asfixiantes
pero lunes por la tarde
a través de los destellos
intercalados
.
ningún vapor
me quitaría
tu aroma
.
de piedra
.
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 .   .   .   Pupilas  .   .   .
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dormir en algún tren…
más que despierto
aplicarse intenso
a la mecánica
nada
.
mientras descruzas las piernas
como pidiendo permiso
al aire trasnochado
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y que alguien, alguna vez, sirva de nuevo la copa
.
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viernes, 18 de diciembre de 2009

Liquidación

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en el sonoro fonemario de tu garganta
se descubrió el mito de las cavernas
esa cavidad perfecta

y entonces hubo fuegos de palabras
anquilosadas

al encarnar con cursores allí se pescan morfemas enjaretados con mediomundos
feedback total

bramidos bravos
o en tu nariz cosquillean breves bellos vellos

tus ojos son dos luceros en el cielo las estrellas en el campo las espinas y en el medio...
tu flequillo es el limpiaparabrisas de mi torpe trópico

si sí, si no si... sí!

ayer era mañana, anteayer
cuestión de situarse entonces en algún lado
hoy se licúan humores negros
tornasolados

las palabras sufren huelgas de vocales
sindicales

impagos de sobra tiempo y lugar

los sonidos se multiplican de noche
en una cópula presagiada
saliva salada
ovalados hados
secas secreciones surcan los bosques de cedro
y una columna hongoide
de humo blanco
made in hong kong
eyacula sobrantes suciedades
en la chimenea fofa
de mi fábrica de tintas

plusvalía de mármol
capital que no paga
llena de carteles

sold out chill out 30% off


presente su ticket
por mesa de entradas
y me conocerá
.
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Huestes dorsales



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en tu espalda se diluye
el breve brillo del sol fundido
al reflejo de la luna

por tu espalda anda
un sutil rumor
de danza maga

a tu espalda acuden
las lluvias de savia
entre corolas y pistilos
azules y rojos
verdes y amarillos

de tu espalda cuelga
una lluvia de óxido
desperdigada
recogida en parte
por sendas miradas

.
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