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viernes, 2 de diciembre de 2016

tarde

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la palabra parte sale cae
se desliza quema irrumpe
cansada sentida de golpe sin querer

ya es tarde
no te pertenece
ha partido del arco
quién sabe hacia cuantas dianas

todas las posibilidades
deben ser pensadas antes del disparo

si es una flor una flecha un ladrillo
una bala una mano caricia relámpago
todo queda antes del momento del disparo





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viernes, 18 de noviembre de 2016

Réquiem para un descalzo



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Sabré sortear designos de la selva

y absorber sus silbidos sigilosos.

Entre trastos destronar lo triste.

Transmutar en truenos tus heridas y mis piedras.



Si no quepo en lo simple de tu alma

o no lleno lo vasto de tus planes,

dejaré de indagar los ritos

de este mundo bizarro y berreta.



Pero nunca he de dormir donde no ame

ni perder mi poco tiempo con los grises.

Me hallarás en el rincón que conociste

jugando a la rayuela con tu niño.



Y si entonces sigo así, sin cara alguna

y las huellas de mis pasos no te llevan

un árbol plantaré por cada lágrima.

Un adiós seré por cada olvido.


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martes, 15 de noviembre de 2016

El día a día



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Para que un instante antes de despertar de golpe puedas asirte a los bordes de este lado, y evites caer en mares infectados de miedos. Para que tu sonrisa siga creciendo silvestre a cada momento, en cada rincón de la casa. Para que el fuego que te habita se me siga mostrando cuando hablás de cosas que te gustan, y tueste duendes adorables dentro de tu pecho.

Para que no te hieran las esquirlas de los sueños que los días destrozan. Para que armes la lista de lo que te hace falta -y te hace bien- y esas líneas crezcan como hiedras florecidas. Para que sigas teniendo siempre tus bocados de cielo bajo una ventana a las estrellas y tu piel me atraviese a primaveras. Para que tu fulgor se confunda con las luciérnagas de enero en pleno sueño, a ojo pelado.

Para que despiertes cada día con el aeropuerto de tu espalda a mi intemperie, luego de que cada vuelo nocturno haya llevado a destino los mensajes del cosmos, y lea en esos lunares los designios de mi hado. Para que el trajín de la jornada te traiga de vuelta a recuperar energías y miremos hacia el mismo lado en silencio al atardecer o con plenitud a la hora de la lluvia.

Para que juntos demos vuelta cada página y algún día heredemos la honda sorpresa de ese libro a quien lo rescate. Para que tu magia me amigue con las migas de la suerte sigo haciendo fuerza, implorando a los dioses apunto mis remendadas velas según los vientos dorados. Para que me alejen del abismo y me acerque a la fuente de tus sueños: cantera interestelar de luz eterna.


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sábado, 12 de noviembre de 2016

Fruto de mar


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Mecuro Cotto

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De golpe caigo a la noche

con mi cara

de no poder dormir.



Mis manos sobre la ropa

como una brújula,

con la sed del bisturí.



Tantean el espacio

repleto de noche

buscando un barco,

una estrella,

una fruta

que sepa a lo conocido

para intentar armar

el puzzle

de tu desnudez.



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lunes, 7 de noviembre de 2016

Insomnio




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Plena madrugada. Calor espeso. Imposible dormir. Desnuda y sola en el silencio del cuarto, estuviste a punto de mirarte en el espejo del dolor tres veces. Tu mirada no encontraba fuerzas para enfrentarte a vos misma ahí, entera, sentada, con la cara dura por el excesivo peso del corso desmesurado que desfilaba en la mente.

Intentás acallar la ingente comparsa. Los bufones no se cansan de bailar en esa calle de tierra. Las carrozas son una aceptación de culpa, un desastre impreciso pero a la vez insufrible, al ritmo de una música que intenta sonar festiva más allá de lo que puede, e igualmente termina cediendo a lo espeso de una melancolía inconfesable y vieja. 

Con el último resto de energía hacés otro intento de mirarte, y nada. El último impulso casi lo logra. Pero ahora el carnaval aturde. Las imágenes recientes brotan indómitas como brotaría la sangre si lo que pasó te hubiera herido físicamente . Ya no vas a poder ser capaz de mirarte al espejo.

Y mucho menos de lograr dormir esta noche. No después de lo que hiciste.


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sábado, 5 de noviembre de 2016

F o g a t a

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Cargaste hasta mi orilla

el crepúsculo más púrpura

del calendario

y te quedaste a dormir

entre las calas.



Al oírte cerca

el viento hizo cantar

las copas de los álamos.



Se esparcieron por el patio

palabras que el otoño

había oxidado.



Decoré con tu aroma

mis ventanas.

Abrí la casa

para colmarla de sol.



Solté en el cuarto

camadas de caricias

paridas en invierno.



Y cada tarde

a la hora del ocaso

volvemos al parque.

Ceremonia de columpios

mientras crepita la fogata

donde arden las palabras.



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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Chirola



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Volver a tus muertos
es sano cada tanto,
Tenerlos presentes.
Buscar en su historia raíces
de lo que te ocurre ahora.

Ir a contarles
cómo sus enseñanzas
te han forjado esta persona
que hoy viene a dejarles
flores y memoria.

Una siesta de sábado
volví a los restos de mi padre
campesino, carpintero, docente,
maestro aún sin libros
pero con múltiples ejemplos
de cómo
y cómo no
hacer las cosas.

Bien alto llevo tu nombre
padre querido.
Quienes te conocieron
te traen al presente
con anécdotas pícaras,
las andanzas de Caducho,
historias sobre Chirola.

Alguna vez
me he sorprendido
en tu forma de pararte,
en el mate madrugador,
en la ironía y el humor,
en la silenciosa
costumbre del sacrificio
y arreglármelas como pueda
sin andar cargando a nadie
con mis problemas.

Lo único
que me queda por decirte
es repetirme en las gracias de tenerte.


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viernes, 28 de octubre de 2016

Infancia

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Para Nito
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Para que me devuelvan 
el mundo
sin rejas ni etiquetas
miro atrás seguido
con el orgullo y la nostalgia
de que nunca 
haya sobrado nada, 
al contrario.


Vuelvo los ojos
con la paz
de abrir la puerta
y que todo 
sea patio y cielo
sumergido en aquel niño 
enmudecido
por temas que no entendía
pero respiraba,
carrero de animales raros
del mundo 
de los grandes.


Con él y con el tiempo
aprendí a copiar al ocaso
las partituras de adioses 
que el otoño garabateaba 
en los rincones 
de mis paredes.


La sangre que me hizo
trajo de lejos migas de pan
para sembrarlas muy hondo
entre el trigo y los maizales.


Dormí viendo gotear
en la frente de mis mayores
esquirlas de sacrificio
y las más de las veces
un callar alegre
que cada tanto silbaba
lo que le dictara el alma.


          Ese perfume
todavía me colma
en las tardes 
de llover.


Nos llevaría horas
contarte cada prodigio de entonces,
pero por ejemplo,
en verano:
los pájaros armaban canchas
de payanga en la tierra
y tramaban juegos 
de escondidas
que heredamos 
como antídoto de hastíos.


Y, sí, aunque no lo creas
querido amigo,
logramos sobrevivir
sin electricidad
ni teléfono ni plástico
hace casi un siglo.

Sabíamos nombre y alias
de todos los integrantes
de todas las familias
seis leguas a la redonda.


Nuestra biblioteca,
lejos de ser muebles,
encarnaban en abuelos
que labraban la tierra
y jugaban a las bochas
mientras contaban historias
que sustituían 
a las naves espaciales
inventadas 
varias décadas después.


El espacio 
del paisaje se abría 
en cada momento
sin cesura.
Horizonte interminable.


Hablábamos el lenguaje
de los grillos,
entendíamos parlamentos
de distintas aves,
oíamos al borde de la maravilla
el dialecto del arroyo
y respetábamos el idioma
de silencio
de los viejos.


El futuro era una mano que se abría
en surcos interminables
de la infancia
que nunca acabábamos
de recorrer.


Las niñas eran los pájaros
más asombrosos de todos.


Incursiones semanales
hasta el pueblo
a caballo,
aquellos buenos
hermanos obedientes,
para buscar arroz
y correspondencia.


Aquellos viajes
de todo un día
hasta el arroyo
para traer arena.


El único reloj que teníamos
viajaba amarillo
en el medio del cielo:
daba la bendición,
la hora de comer
y de recogerse
a esa mágica siesta
que resistíamos.


Padre pedía
que lo recuerden
a las tres
porque había
que armar fardos
o pialar la chancha.


Madre ordenaba todo
desde la cocina
y su cuarto de costura
burlándose con anticipación
de Channel, 
de Dolce y Gabbana.


¿Aventuras?
Cada día 
era una nueva.


¿Edén?
Infancia de niño de campo
de hace ya tanto
que parecen haberme
trocado el mundo
por palomares espejados
en un laberinto de cemento.


Si pudiera volver a entonces,
regresar allí
con el artilugio de las palabras,
repetiría minuto a minuto
ese largo y sencillo milagro
de volver a vivir
con un arroyo en los ojos.


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sábado, 22 de octubre de 2016

I

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Antes que venga la aurora

    tus párpados se desploman

y espabilan blancos peces

en el fondo

                     del estanque.

Agitas mil mariposas

errantes entre las sombras.

Detrás de tu ombligo crecen

canciones,

                      flores gigantes,

recuerdos inolvidables

que me queman los papeles.









Dormirás con las palomas

escondidas ahora

en árboles, dinteles,

altísimas

                 catedrales

mientras el mundo y sus cosas

también reposan

con esta calma de jueves

y con la esencia 

                             imborrable

de las estrellas brillantes

que en tu espalda ahora crecen.


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sábado, 15 de octubre de 2016

Los Entes VII




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    / XXVII /


De los veinte que habíamos llegado en misión, entrando de a uno sin ser vistos por la zona de vieja bahía, solo doce llegamos al encuentro, pactado para tres meses después, en la cueva que da al sur del volcán olvidado. Cada uno debía, durante el trayecto, asegurarse de cumplir las acciones asignadas en su lista personal, y no ir al sitio pactado hasta concluirla. La orden era precisa. Por si acaso quedara alguno más, convinimos en esperar tres semanas algún posible retorno. Mientras, establecimos comunicación con los enlaces secretos, cuidando de no quedar al descubierto ni por descuido.

miércoles, 12 de octubre de 2016

M a p a s T u y o s




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No hay cielo que no estampe tu perfume

en mi sien, ni repítame al oficio:

bruñir el bronce, tu escudo. Me vicio

al mapear costas y grutas que tú me




abres; el centro del mundo me sume

en mares y montañas a revisio-

nar cardinales. Estoy al servicio

de acabarlo, el tiempo se consume:




Al norte y como sol está tu ombligo,

el motor que da al sur son tus dos piernas,

en las estrellas de tus ojos sigo




buscando marcas de futuros hados,

pues la verdad total es que me infiernas

y al pintarte, sé cuánto hemos andado.



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jueves, 6 de octubre de 2016

Savoir Faire (Bruno Di Benedetto)



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No se le hacen pataletas a la muerte.
No se le saca la lengua.
No se la desprecia.
No se le da la espalda.
No se le hace pito catalán.
No se le tira tizas
no se pegan mocos debajo
de los bancos de su sala de espera.
No se puede ser malcriado
desafinado
ni chambón.


No hay enojo posible:
la muerte no es mamá.

El temblor tiene que salir nítido,
como un miedo al rojo
vivo
cimbrando en agua fría.

Mientras, se canta y se baila
en este baile de la muerte
que, con algún disimulo,
llamamos vivir.



B.D.B.






lunes, 3 de octubre de 2016

A t a r d e c e l d a



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                te izas al oblicuo hacer de los espejos con el ímpetu de asirte a la

sombra inmanente en las esquinas del cuarto; tus facciones emergen

despaciosamente de la espuma del espacio




                fantasma encerrado en días luminosos, ahora vagas por lo oscuro

                esperando el bisel que te libere



                aparecida al terminar la tarde, tu piel en el pretil de la ventana

que da al sur, juega a las escondidas con los últimos ímpetus de sol:

                                                                  combustible de las formas



                el sonido de tu cadena dorada y el de las imantadas pieles

inaugurará la sinfonía improvisada con que recibiremos los oficios

de esta noche:

paladar negro, cielorraso caracol, espesos humores por doquier




                marcha de hipocampo iterando confines imposibles,

con delectación hamacándose a ritmo de melga & trasiego

a través innato, a punto de fuga




                cada forma tuya perdura en aquella casa,

celda en el tiempo, poses, figuras y susurros resuenan todavía

cuando se invade de semiluces



                 te irás del paisaje por el rabillo del ojo,

dejarás tu perfume de delirio y patas de gallo

           en el hipnótico esclavo de tus labios.




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sábado, 1 de octubre de 2016

Descalzo por las flores

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Tu sonrisa

espabila del letargo

al ejército de gólems

que pacen en mi sangre.





Impaciencia

de redesandar

el paisaje de tus piernas

descalzo en noches de luna llena.





Los dos lados del dolor

se deciden por la sed

interminable

de la distancia.





Pupilas, ombligos, ranas,

cada cuenco reclama 

el humedal

de la lluvia cercana.





Cruzo la noche en silencio

como esos pájaros solos

que vuelven tarde

de sus liturgias.



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viernes, 30 de septiembre de 2016

A d i ó s



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tan lejos como adentro, 
le vas dejando lugar a alguien más, 
cualquiera con más ganas que vos 
de sacarle chispas 
a esta piedra imantada 
con el lenguaje milenario de la alquimia

buen viaje, 
y que no suene a despedida; 
ningún saludo puede hablarte 
ahora que las palabras 
son la miríada más oscura del cielo

          detrás del decorado 
   de los fuegos de artificio, 
   de las luces emulando esperanzas y deseos, 
detrás, 
todavía mucho más allá de ese velo 
donde la zona se vuelve dudosa 
y es todavía este lado, 
la bandada de palabras 
se aleja de espaldas 
y en silencio 
para siempre



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viernes, 23 de septiembre de 2016

Los Entes V



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/XXI/


Cuatro puentes habían quemado, imposible enlace con el otro lado: la comunicación era un lujo, un milagro. Burlábamos a los guardias con nuestro arte de oscuridad y de silencio. Nunca sentí que respiráramos. Se me hacía tan difícil oírnos ser, que más de una vez llegué a preguntarme firmemente si todavía vivíamos.


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martes, 13 de septiembre de 2016

Otro soneto



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LO JUSTO

Quien tenga que tirarme aquella piedra
ya no hará que el dolor me paralice
prefiero el premio de las cicatrices
a quedarme pensando en lo que arredra.

No van a verme triste o perdido
ya lo dice en sus versos Almafuerte
y cuando venga a cobrarme la muerte
tendré el tesoro de lo bien vivido.

Mi soledad la quise. Mis amigos
comprenden mis ausencias y mis actos.
Adelante a mi forma siempre sigo.

Nunca cambio por vientos o con modas.
Sí le doy de joder a quien me joda
y respondo con sangre a cada pacto.


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domingo, 11 de septiembre de 2016

Costa y costa

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los pies mojados en la arena

alineadas luces de la otra costa

el continuo fluir de lava en medio:

el río lava los pies, las imágenes se suceden



cada tanto alguna queda entre un raigón

remolinea remolones colores a esa hora

como luminosa boya de la caña niña

hasta que cualquier mojarra se moje por mojarte

y congregue un pequeño pez de plata



Se rebele a tirones ya enganchado

del anzuelo insomne junto a la

perdida foto de esa noche

que usé de carnada


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viernes, 9 de septiembre de 2016

Regusto




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En su garganta vibran
celebraciones breves,
aceleraciones de tren
con sus vapores.

Da vuelta la cara de pedir tregua
y el entorno se colma con nubarrones
que son las aguas limpias desde siempre.

Depende de por donde vaya el ojo,
una piel que se moja es un espejo,
las palabras mordidas son pan duro
y paciencia caminar descalzo
entre el sembrar y el ya ver plantas
por caminos de rumiarte con palabras.

Voy a dejar unas chirolas
para el barquero del Estigio.

Dormida, visita antiguos reinos.
Nunca olvidar dos monedas
para el viaje en los ojos.


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Chirolas: cambio, monedas.


lunes, 5 de septiembre de 2016

mirar al cielo




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Anoche, 

antes de dormir en tu nombre desfogarse
un fulgor hacia lo oscuro fui. 

Las palabras volvían de las canciones 

como mirlos a sus nidos 
cuando se larga a llover.

Escucha, 

una jauría mansa se acerca 
para abrevar en tus pies 
la melodía que la trajo 
desde el fuego a la madrugada 
porque ahí dentro, 
sin soltarse las manos, 
ojo frente a ojo, 
una bandada de siete patos 
vuela en ve hacia la primavera 
contra un cielo negro 
a las tres de la mañana 
   mientras 
       mirábamos 
           arriba.

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viernes, 2 de septiembre de 2016

E s t r í a s



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Lucien Clergue




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el cartel titila

baña las sombras del cuarto

con un fugaz fulgor azul

a pesar de las cortinas



el ruido

de tus zapatos contra el piso

desfila junto al de salirse de la ropa,

la piel respira



perfumes van y vienen

como en los besos,

la danza alarga las sombras

y el deseo



en el medio crecen negativos de palabras

son, sin ser dichas

conjuran la magia

con los ojos cerrados



entonces el tiempo

se escurre igual

al agua de la ducha

a través del voraz ojo cónico



otra vez se va para siempre

la única prueba de su existencia

será un círculo oscuro

recién visto al cortar el tronco


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jueves, 25 de agosto de 2016

O j o s d e P i e l



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Tengo ojos sin cuerpo que te ven. Por eso duelen. Porque incluso saben olerte a tientas entre las fauces de lo oscuro. Lamo tus sueños dentro de mi cabeza para que mañana espabiles con la misma sonrisa que hipnotiza pájaros y arrumba las mareas en el ocre del otoño.

Vago por la tibieza de tus intersticios, triste venganza de no tenerte. La espuma, la sed, el vapor del vidrio, la boca inmensa de la noche. Nada ni nadie que quite este hambre eterno, despiadado. Todo sobra, todo falta, todo es vacío por el espacio que tendrías que estar ocupando al iluminar mi costado. Olor a flores frutales con pizca de mar. Tu pelo suelto, por si la lluvia volviera a desatarse. Las llaves, las llamas, los sismos. Los sonidos agudos de la noche pegados a tu piel húmeda en verano. El agua no alcanza y sigue avanzando. Olas, o las oleadas del primer impacto.

Tus imágenes van encendiendo mi imaginación como una bandada de loros enloqueciendo las palmeras infernales de la siesta. Me pongo barroco, me vuelvo barro. Luz tenue, tu piel en una trinchera umbrosa de la casa, al alivio de la fresca brisa. La vela, la vela en vilo. Su lengua creciendo al ritmo del Sahara. Erecta, ágil, vengativa. Ciega por la trama de tu cintura, enredaderas de Babel en tus tobillos, las ganas se trepan hasta la guarida de la serpiente dulce. No me calmo. Nada que no sea llenarme las manos y los costados con tus clavos puede colmarme. Vinagre espero de la herida de las columnas de tus piernas por bautismo. Eso y la sed. Nada más seda. Tu pelo, tu cara, tus ojos impregnando la cadencia de las velas. Mínima lumbre de vela se apaga con el vaivén, vendaval de cuerpos en alta mar. Marea. Me mareas.

Me hago una máscara con tu piel. Ya no soy yo. He sepultado mi cara en tus caderas, me tajan. Tumba de piedra y nervio. Algún día alguien habrá de encontrar mis huesos sin nombre en posición de adorar, y a contra sol vas a estar vos en algún pueblo, tendiendo sábanas blancas al calor de un día feriado, ataviada con todas mis olvidadas maneras.



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lunes, 22 de agosto de 2016

Tu cuerpo enciende los confines de la noche

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Tu cuerpo enciende

los confines de la noche.



Imposible discernir formas

en el cortejo de sombras

que danzan oscuridad.



Tu cuerpo, brocal innato.

Motor álmico en dominios

de la sed. Abro la puerta.

El perfume invade la penumbra.

Iza mis párpados. Pone

la barca en movimiento.



Habremos de apedrear

mil veces el mismo tropiezo.

Clavar los zapatos al suelo

a la entrada de la carpa.

Volverás a reírte de mi cara

de verdad, pero no volveré a ofrecerte

la comodidad de mis máscaras.



Es esto o nada, a piel pelada.

Al que no le guste que siga

en pos de su horizonte.



Tu cuerpo, capital sagrada.

Nombre con que bautizar los sueños.



Ahora el tiempo es sagrado para mí

aunque no se note el fulgor de mi pecho.

Los latidos que me queden habré

de gastarlos con gusto y a mi manera

mientras tu cuerpo incendie los confines de la noche.

Marque la cancha en las arenas húmedas

de Desideria, ciudad inicial.



La fogata costera nombra tu mirada

en el dialecto antiguo de los dragones.

Mapas del cielo te atesoran.

Multitudes bailan y te cantan.



Seguiré soñando a kilómetros

el desierto de tus piernas. Contaré

descalzo los latidos. Las horas.



Gusto a sangre a flor de labios

antes de cada batalla por amuleto.

Pensaré eso para evitar la locura

mientras arda en tu perfume

para ver de noche.



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viernes, 12 de agosto de 2016

: c a r a c o l

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Si fuera por mí, 
elegiría que sea tiempo de que 
las cosas quepan en una sola palabra, 


por ejemplo: caracol, 


y que al llevarlo al oído 
te me vengas dormida y entera, 
sonando a sinónimo de lluvia mansa; 


mansa sed para esta boca
con vocación de verano 
donde tréboles fecundan sus fulgores 
y pelusas van formando 
telarañas en las comisuras, 
con las que otra noche a pedal y sones 
empujaremos ese corcovear 
de algodón de azúcar


la fiesta


vaivén edén,
  respiración fogón
dibujando constelaciones
      con la lengua
             en
               el
                 c
                 i
                e
               r
                z
                 o
                     de
                          tu
                             pubis. 


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martes, 9 de agosto de 2016

l a d r ó n


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No se puede robar el cielo
pero a veces basta un gesto ritual
para hacerlo mío unos momentos.


Cerrar los ojos con la imagen dentro.
Soplar. Que quepa en la cuenca
de mi mano izquierda.


Artilugio suficiente para concertar
desdémonas, topacios y por
qué no la esencia de tu
cansancio lúdico.


Si después de la saña viene la caricia
el sudor cuenta como rocío,
la bocanada que infla las cortinas
es aire que me redime en tu ombligo.


No quiero pensar en la palabra azul
ni decir mantras que te traen
a mi lado. Cuando venga la
tormenta, me necesito nublado.


No se puede robar al cielo
pero cómo escapar al crimen
de estar sintiendo tu gusto.


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viernes, 5 de agosto de 2016

En el puerto


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Los pájaros y yo
esperándote en el muelle
a punto de atardecer.

Se posan en los restos de maderos.
Las curvas de tus piernas revoloteo.

Ellos cantan y festejan en su idioma.
El viento estira la hora en mi frente.
Podrías ser la pregunta que me cuadre.
Yo tengo las respuestas que te faltan.

De todas las variables posibles, tiempo
y espacio serán las que nos traigan
algo parecido a esa danza de pájaros.
Sendero de migas y semillas.

¿Quién dice como se cruzan los caminos
circulares más que tres rayas 
mínimas en la arena?

Los pájaros y yo esperándote de tarde,
un rincón de cielo. Ellos se espejan
en chispas de tus ojos. Aroma
de frutas picoteo yo.




miércoles, 3 de agosto de 2016

B o s q u e III



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para calmar el ardor de la siesta

hay que musitar tu nombre

sobre el vapor del té

que nunca terminamos de tomar



la lluvia arrecia

las ventanas son embudos

de luz innecesaria a esa hora




dejamos la ropa en un rincón del cuarto

se perfuman con los infiernos florales

que destilas en mi cara

con el conjuro de mis dedos




la siesta se termina, los fuegos siguen

convocando nuestro espacio con sus lenguas




: el yesquero de tu mirada;  : la madera de mi carne

en las sábanas queda un desastre de palabras

que los desesperados usan de talismán

cuando la sed de la siesta descontrola la fiebre


martes, 2 de agosto de 2016

B o s q u e II


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desde el fondo de la noche

tiembla la esfera de luz

del nuevo día



entré a la vorágine de tu perfume

como un errante, convidado de piedra

en mis pies crecen las flores que te nombran

de mi lengua melodías dictadas por tus músculos



la última vez fuimos descalzos al bosque

a cazar magias silvestres

de ancestros insomnes;

volvimos en partes apenas:

y cada trazo es conjurado por tu risa

a la hora de siempre




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miércoles, 27 de julio de 2016

i r r a c i o n a l




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silencio a ras de pecho, un  incendiar de cielo alrededor de la frente; corona
que otrora te  hubiera  puesto cuando descalzos  en  la  costa  adivinábamos
pájaros en  lo oscuro

si  las  cosas  son  como deben ser, te devuelvo la  nostalgia: crece silvestre
en mi patio y  arruina el sabor del  mate, del  desayuno, del  beso que  crece
en  mi  paladar como  u n (a) e s t i (g) m a

guardé  la  sangre  que  te  debo, los  vecinos  se quejan del barullo que hace
encerrada en  la  jaula vieja, pero al verme tan  pálido no me dicen nada, solo
maldicen  por dentro


       la tristeza no se explica, se la gasta arrastrándola por las paredes del alma
       garabateando  palabras  que  nunca  nadie  escuchará;  la  tristeza  no  sé
       la tristeza no
       l a t r i s t e m i r a d a e s a n o m e d e j a d o r m i r

la llevo como un zumbido en mi cabeza, me meto en la heladera para matarla
su vapor sale por mis oídos, sube  y baila en patines enrojeciendo mis o j o s

       te absuelvo de todo lo que no hiciste, chau, gracias
       tus  horas  me  han  valido  como  una e s c u e l a





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viernes, 22 de julio de 2016

Poema de Paola (Eloísa Troya)

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1.

Dios.
Polillas de alquitrán ardido
subiendo en el columpio de la ropa.
Marchita piel
en el
estante añil del verbo.
En la casa estás
vacío,
dormido,
solo.
Vine a encenderte las lámparas.


2.

Lo triste es la bláblabláduría al cubo. Hablar por otro y decir: "vos"! Sumergirse en un jolgorio de pura mala espina. Darse la razón mintiendo. Creerse fuerse aunque le escuerse... Puercoespín. Manufacturar la palabra impropia puteando mudo ante el espejo, la imbecilidad que viene arraigada al pecho y al ombligo.
Morir un cactus por sobredosis de agua es como morirme yo por sobredosis de "sos"... Crepitar los ojos rumiando un lápiz.
Y no, razón no tenés, "Valorsio". "Alta Ficha", diría un duende... pero viste cómo es ésto.

3.

Dopa,
impulsa y quiebra toda la boca que me debes,
dame piedra,
mar,
incendio...
Sal.

4.

Malapráxis de alas,
resulta que todos vuelan.

5.

Fluiremos juntos
andaremos libres
haciendo un Feat con dos tornillos
moviéndonos al viento
diri diri diri duuuu... (X2)
Nos iremos de este vuelo en una idea...






Eloísa Troya