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martes, 15 de octubre de 2013

Cadáver Cuarenta

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con Marina Kohon
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XL


se hunde en lo opaco
adquiere permanencia
trazo de un lenguaje nuestro
raíz de las manos


amanecen sus bordes de felpa y plomo
en la ondulación onírica del pulso
que se esfuma antes de dejarse ver
y me trasciende


papel en el que busco tus contornos
donde las letras comen
con ardua lentitud de caracol
mi centro


y celebro a ojos cerrados el silencio.


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NADA (*)

Hugo Mujica (Arg.) y "Coco"  Rigoberto Rodríguez Entenza (Cuba) en el 10º Festival Mundial de Poesía (Capítulo Barinas)




Sobre los coches de la fiesta, hermano
vaga el cisquillo de luz. Sobre los rostros
la tenue razón, la equidad elemental de los delirios.

Vaga el que como un barco se sienta
en su corazón y sale al mar de hojas blancas.
Como un verdugo lee las cartas, los acertijos
de un viejo anclado junto a su tos.
Vaga, hermano, el aire de otros siglos
en el soplo del tiempo del clamor aniquilado
en las horas de Dios bajo los cedros.
Nosotros nos posamos en la rama
al son de su tímido ulular.

Allí bostezamos el nuevo conteo de las ganancias.
Nada nos pertenece pero igual intentamos
cambiar los metales de un saco para otro
de un tiempo para un libro de números contiguos.

Lo hacemos con entusiasmo
como los antiguos mancebos ponían sus besos
en las bocas que llegaban al anochecer
solo por sentir el roce de otra vida.



(*) Del libro "Se fue anoche", de Rigoberto Rodríguez Entenza, Premio Fundación de la Ciudad, Matanzas 2008 (Ediciones Matanzas, 2009).

lunes, 30 de septiembre de 2013

"Fui al río" - Juan L. Ortiz

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Fui al río, y lo sentía
cerca de mí, enfrente de mí.
Las ramas tenían voces
que no llegaban hasta mí.
La corriente decía
cosas que no entendía.
Me angustiaba casi.
Quería comprenderlo,
sentir qué decía el cielo vago y pálido en él
con sus primeras sílabas alargadas,
pero no podía.

Regresaba
—¿Era yo el que regresaba?—
en la angustia vaga
de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas.
De pronto sentí el río en mí,
corría en mí
con sus orillas trémulas de señas,
con sus hondos reflejos apenas estrellados.
Corría el río en mí con sus ramajes.
Era yo un río en el anochecer,
y suspiraban en mí los árboles,
y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.
Me atravesaba un río, me atravesaba un río!

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Andrés de vuelta a los ruedos

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            Andrelo´s back on the road! 

El jueves 22/08, mientras festejaba su 52º cumpleaños, estaba terminando de ajustar los últimos detalles de la próxima gira que lo tendrá vagando por distintos destinos, en principio Argentina, Perú, Colombia y México con su nuevo trabajo "Bohemio" (del que les dejo el demo promocional del tema que nombra la placa, con mucho gustito a rock, balada o radio de los años ´70)

Actualmente ya está gira con este disco que se compone de diez canciones bastante clásicas que prescinde de las portaestudio, las protools editing machines y todos los artificios de los que ha abusado en Soundcloud durante el último año, volviendo a las fuentes de una banda bastante convencional.

Según sus propias palabras, se trata del fruto de un año que lo sorprendió muy mediático en Twitter y los programas televisivos de chimentos argentinos, canales donde sobreexpuso su relación con Micaela Breque.
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Quienes puedan ir a ver los shows del Salmón Reloaded, ojalá aprovechen porque todavía le queda sabroso hilo en el carretel a este veterano Sexy & Barrigón.



Bohemio - Andrés Calamaro (2013)

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Les dejo la letra del segundo corte de difusión del disco, que tiene fecha de lanzamiento en estos días, es la canción homónima al CD, donde se canta a sí mismo. Arrivederci!
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Bohemio es ser la sombra de encontrarle el sentido a las cosas.
Bohemio es el deseo y a destiempo, también es necesidad.
Te quiero porque a pesar de todo, me vas a seguir queriendo un poco más.
Permite que me saque el sombrero para saludarte, libertad.

Bohemio en tu deseo de aferrarse a las espinas de las rosas,
bohemio que prefiere que la noche lo acompañe a caminar.
Te quiero porque dentro del abismo vas a seguir siendo el mismo, para mí.
Permite que me incline ante tu sombra cuando un cántaro se rompa, libertad.

Primero sé que voy camino a nada, pero a veces nada importa y naufragás.
Permite que te rinda un homenaje en mi permanente raje, libertad.

Anoche te escribí nuevas canciones, eso solo significa
que le robé palabras a tu ausencia para tratar de seguir.
Primero sé que voy camino a nada, pero a veces nada importa y naufragás.


Permite que me incline ante tu sombra cuando un cántaro se rompa, libertad.
Te quiero porque a pesar de todo, te vas a seguir queriendo un poco más.
Permite que me saque el sombrero para saludarte, libertad.




* * * / AC / (2013)

domingo, 8 de septiembre de 2013

Cadáver XXXIX

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con Marina Kohon
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Corpse XXXIX




la piel de la página retiene apenas
versiones de cada estación
donde dijimos verano


la luz escupe su miedo
entre cada renglón
que se abre al aroma


un caracol se sube al libro
tres soles le ocupa cruzar su cuerpo
hasta que elige reposar en un remanso de agosto


en el blanco despojo de la luz
de un mundo mucho más pequeño
-ábrete sésamo de letra apretujada-
late a líneas una mano


en el rastro de baba se lee la simiente
del idioma que hurga el sueño

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domingo, 30 de junio de 2013

Difusión del Festival






En "Tiempo de ocio"

Noticias






Promoción del 10º FMP

Amigos cojedeños





Del Blog de Miguel Pérez

Sobre el 10º FMP (dedicado a Hugo Chávez Frías)





Difusión del Festival Mundial Poesía (décima edición internacional)

Visita a Venezuela





Noticias sobre el evento

10º Festival Mundial de Poesía





"A la salida del fastuoso recital" según Eduardo Mariño

Por Venezuela






con la hermosa gente de los llanos

En San Carlos, estado Cojedes






en compañía de los tremendos llaneros

jueves, 23 de mayo de 2013

Gracias eternas, Atahualpa Yupanqui

Héctor Roberto Chavero (31/01/1908-23/05/1992)

el enorme de tierra adentro que sigue soplando con el viento...



viernes, 10 de agosto de 2012

Rescatado una tarde por ¿palabras?

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El beso dice, dice silencio, silencio extraviado, desierto,


y la palabra desierta, no te olvides dice el beso en un silencio


anterior al beso, anterior a la palabra. Huye,


se va de las manos, se vuelve al manuscrito.





[Arnaldo Calveyra]

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domingo, 19 de febrero de 2012

A UN TERO PERDIDO (Arnaldo Calveyra)

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Aquí no estás. En




este jardín de niños sensatos



ni tampoco en la página



que quedó sobre la mesa.







Soy el otro del casal perdido



y te llamo con palabras.



Me despertaste en un recodo de la noche



-¿Querías decirme "Entre Ríos fue un lugar?-



y corrí a la ventana para ver llegar la visita,



golpear las manos



y ofrecerme el presente.







Deshoras contra el vidrio. Nadie.



Nada sino tu grito que se extravió de nuevo,



tu máscara de viajero sin lugar en el mundo.







En mi pueblo algunos te acusaron



de hacer anochecer antes de hora



y otros de comediante trágico.



Dicen del búho envejecido



que busca el amparo de un jardín.







Durante años esperándote



¿has estado por llegar alguna vez?,



¿por qué no apareces, hermano?







El jardín,



rectángulo plantado de abriles,



no queda lejos el río,



unas piedras atesoran la luz



que les abandona la tarde ya cansada,



la nochecita merodea encima de los plátanos



como un horizonte pronto a posarse,



tres sillas conversan en voz baja,



mi banco se apoya en la lluvia forastera.







Están cerrando,



el momentito en que los grandes aromos del morir



se cargan de fruta.







Las horas más las horas esperándote



por verte llegar con tu catástrofe doméstica,



a que tus alas se yergan con la pechera clara de ir a posarte



en un escándalo, sobre la loma junto al nido de perdíz



donde te hallé en aquél anochecer, parado



-el horizonte quedaba detrás de aquellos árboles



y se lo podía tocar con la mano.







Anochece, cierran.



Años de tantas noches.







Ni tampoco en la página donde vanamente te he



buscado.







Tu llamado irrumpió en mi sueño



como el grito de alguien



al que arrancan al tiempo sucesivo.







¿Por qué no vienes a aliviar tu vejez



en un jardín?¿ser los dos de unas tardes retiradas?







¿Ir ya por más oscuro que el jardín?



Levantarán las tres capas de silencio



y se verá el campo, el campo, el campo.











(1971)







a Juan José Saer

viernes, 9 de diciembre de 2011

Instantes de un castillo de arena, Arnaldo Calveyra

Arnaldo Calveyra nació en Mansilla, Entre Ríos, Argentina, en 1929.


Poeta, dramaturgo, novelista y licenciado en Letras en la Universidad de La Plata, reside en Paris desde 1961.

En 1956 publica poemas en Sur ; durante 1959, luego de su primera estancia en París se publica El diputado está triste, ópera prima en teatro (Ed. Leonardo) y su primer libro de poemas Cartas para que la alegría (Cooperativa impresora y Distribuidora). En 1969 Gallimard publica la obra de teatro Moctezuma. Durante 1971 viaja a Inglaterra y estudia Shakespeare junto a Peter Brook. Durante 1989 Actes Sud traduce y publica su novela La Cama de Aurelia, editada en castellano por Plaza y Janés de Barcelona. El hombre de Luxemburgo inaugura la colección de poesía de Editorial Tusquets Nuevos textos sagrados (Barcelona).

En Argentina publica Cartas para que la alegría (1988) e Iguana iguana en Libros de Tierra Firme; Morse (Mate, 1999); Libro de las mariposas (Alción, 2001); Diario del fumigador de guardia (Vox, 2002); El origen de la Luz (Sudamericana, 2004) y Poemas (Eloisa Cartonera, 2004). La Editorial Adriana Hidalgo publicará en breve Maizal del gregoriano (publicado en Actes Sud en 2003).Su ensayo Si la Argentina fuera una novela fue publicado por editorial Simurg en el año 2000.




dos promesas en París...









Instantes de un castillo de arena





                                                             Lo teníamos con una mano. Sin caer superficie apagada por las

                                                             orillas tornasoleadas de la lengua. Por hablarnos casi, murallita

                                                             entretenida en el sol demasiado. Te abriré una puerta, una ventana,

una bajamar de aldea.



                                                             El mar, la carretera nacional. Ni parada ni tiesa. A tocar con

estos ojos.



                                                             En vano unos niños se lo han pedido al mar. Entra, se instala.

                                                             Napoleón paralítico que destroza. Canta. La sal, el torreón, la

bandera.



                                                             Escúchalo.

Nosotros.



                                                            Una niñita basta, consigue atravesarlo, encuentra las cocinas.



                                                            Cantamos una marsellesa en el desastre. No lo para. Se cae en

pedazos el puente levadizo.



                                                            Difícil tiempo.



Encuentro aquel esqueleto del sol extraviado en los años.



                                                            No, no volveremos.



                                                            El agua vertical de la ola color viento. Lejos, ¿por qué no todo

el mar?







Una escoba siete mares, el mar.



                                                            La bandera era lo que más queríamos, lo que más nos gustaba,

la bandera incolor en la luz.







Mañana por la mañana






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Cadáver XXIX, con Marina Cecilia Kohon

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camino de hormigas es lo único que desanda 
las rutas del azúcar
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XXIX


Necesito que corras

contra la quintaesencia del desencuentro

contra sus pies de gelatina

y su sisa entrecortada



¿Dormirarte empedrar

soledad adrede? ¿O dejar que las alas vistan

y revistan el portal cerrado

para ceder a la sed?



Te pido, que ala-dredes el sueño

y despiedres el portal

para que alunicemos soles

y solunicemos lunas



Sólo si por fin dejás reinar en tu cara

jardines del edén

y tu piel nenúfar plenamente sigue a tus pies

que mudos torean torturas chinas





Sería abrirme de mí

para dibujar el cero de un inicio

vestirme derramada

emparedar al miedo.


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Caminaba el hombre, Arnaldo Calveyra

La infancia es el solo país, como una lluvia primera/ de la que nunca,

enteramente, nos secamos.

Juan José Saer



Cosas que me pasaron durante la infancia me están sucediendo recién ahora.

Arnaldo Calveyra





Caminaba el hombre



Caminaba el hombre

llevado por su estrella,

no diferente al yuyo

que al agacharse

toca con la mano



hombre

atendido por su estrella,

forma dulce de tierra

por cuestas de retama



de loma en loma

hablado por los pájaros



herido por cinco pies de

tierra



como las nubes errantes

busca arroyos

donde aliviarse,

reflejarse



y la vara de nardo

de la luz

que lo conversa



brillante de verde

de hondonada



olías a

lentamente tierra,

la tierra curva

de Entre Ríos



llegada de su noche

una lumbre siempre pronta

que lo entibia



el hombre, el doble de su estrella

atraído por su sol



¿dónde los cinco pies

de tierra

que lo exaltan

en la voz de la calandria?



creencia dulce de senderos


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