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domingo, 8 de septiembre de 2013

Cadáver XXXIX

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con Marina Kohon
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Corpse XXXIX




la piel de la página retiene apenas
versiones de cada estación
donde dijimos verano


la luz escupe su miedo
entre cada renglón
que se abre al aroma


un caracol se sube al libro
tres soles le ocupa cruzar su cuerpo
hasta que elige reposar en un remanso de agosto


en el blanco despojo de la luz
de un mundo mucho más pequeño
-ábrete sésamo de letra apretujada-
late a líneas una mano


en el rastro de baba se lee la simiente
del idioma que hurga el sueño

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domingo, 30 de junio de 2013

Difusión del Festival






En "Tiempo de ocio"

Noticias






Promoción del 10º FMP

Amigos cojedeños





Del Blog de Miguel Pérez

Sobre el 10º FMP (dedicado a Hugo Chávez Frías)





Difusión del Festival Mundial Poesía (décima edición internacional)

Visita a Venezuela





Noticias sobre el evento

10º Festival Mundial de Poesía





"A la salida del fastuoso recital" según Eduardo Mariño

Por Venezuela






con la hermosa gente de los llanos

En San Carlos, estado Cojedes






en compañía de los tremendos llaneros

jueves, 23 de mayo de 2013

Gracias eternas, Atahualpa Yupanqui

Héctor Roberto Chavero (31/01/1908-23/05/1992)

el enorme de tierra adentro que sigue soplando con el viento...



viernes, 10 de agosto de 2012

Rescatado una tarde por ¿palabras?

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El beso dice, dice silencio, silencio extraviado, desierto,


y la palabra desierta, no te olvides dice el beso en un silencio


anterior al beso, anterior a la palabra. Huye,


se va de las manos, se vuelve al manuscrito.





[Arnaldo Calveyra]

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domingo, 19 de febrero de 2012

A UN TERO PERDIDO (Arnaldo Calveyra)

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Aquí no estás. En




este jardín de niños sensatos



ni tampoco en la página



que quedó sobre la mesa.







Soy el otro del casal perdido



y te llamo con palabras.



Me despertaste en un recodo de la noche



-¿Querías decirme "Entre Ríos fue un lugar?-



y corrí a la ventana para ver llegar la visita,



golpear las manos



y ofrecerme el presente.







Deshoras contra el vidrio. Nadie.



Nada sino tu grito que se extravió de nuevo,



tu máscara de viajero sin lugar en el mundo.







En mi pueblo algunos te acusaron



de hacer anochecer antes de hora



y otros de comediante trágico.



Dicen del búho envejecido



que busca el amparo de un jardín.







Durante años esperándote



¿has estado por llegar alguna vez?,



¿por qué no apareces, hermano?







El jardín,



rectángulo plantado de abriles,



no queda lejos el río,



unas piedras atesoran la luz



que les abandona la tarde ya cansada,



la nochecita merodea encima de los plátanos



como un horizonte pronto a posarse,



tres sillas conversan en voz baja,



mi banco se apoya en la lluvia forastera.







Están cerrando,



el momentito en que los grandes aromos del morir



se cargan de fruta.







Las horas más las horas esperándote



por verte llegar con tu catástrofe doméstica,



a que tus alas se yergan con la pechera clara de ir a posarte



en un escándalo, sobre la loma junto al nido de perdíz



donde te hallé en aquél anochecer, parado



-el horizonte quedaba detrás de aquellos árboles



y se lo podía tocar con la mano.







Anochece, cierran.



Años de tantas noches.







Ni tampoco en la página donde vanamente te he



buscado.







Tu llamado irrumpió en mi sueño



como el grito de alguien



al que arrancan al tiempo sucesivo.







¿Por qué no vienes a aliviar tu vejez



en un jardín?¿ser los dos de unas tardes retiradas?







¿Ir ya por más oscuro que el jardín?



Levantarán las tres capas de silencio



y se verá el campo, el campo, el campo.











(1971)







a Juan José Saer

viernes, 9 de diciembre de 2011

Instantes de un castillo de arena, Arnaldo Calveyra

Arnaldo Calveyra nació en Mansilla, Entre Ríos, Argentina, en 1929.


Poeta, dramaturgo, novelista y licenciado en Letras en la Universidad de La Plata, reside en Paris desde 1961.

En 1956 publica poemas en Sur ; durante 1959, luego de su primera estancia en París se publica El diputado está triste, ópera prima en teatro (Ed. Leonardo) y su primer libro de poemas Cartas para que la alegría (Cooperativa impresora y Distribuidora). En 1969 Gallimard publica la obra de teatro Moctezuma. Durante 1971 viaja a Inglaterra y estudia Shakespeare junto a Peter Brook. Durante 1989 Actes Sud traduce y publica su novela La Cama de Aurelia, editada en castellano por Plaza y Janés de Barcelona. El hombre de Luxemburgo inaugura la colección de poesía de Editorial Tusquets Nuevos textos sagrados (Barcelona).

En Argentina publica Cartas para que la alegría (1988) e Iguana iguana en Libros de Tierra Firme; Morse (Mate, 1999); Libro de las mariposas (Alción, 2001); Diario del fumigador de guardia (Vox, 2002); El origen de la Luz (Sudamericana, 2004) y Poemas (Eloisa Cartonera, 2004). La Editorial Adriana Hidalgo publicará en breve Maizal del gregoriano (publicado en Actes Sud en 2003).Su ensayo Si la Argentina fuera una novela fue publicado por editorial Simurg en el año 2000.




dos promesas en París...









Instantes de un castillo de arena





                                                             Lo teníamos con una mano. Sin caer superficie apagada por las

                                                             orillas tornasoleadas de la lengua. Por hablarnos casi, murallita

                                                             entretenida en el sol demasiado. Te abriré una puerta, una ventana,

una bajamar de aldea.



                                                             El mar, la carretera nacional. Ni parada ni tiesa. A tocar con

estos ojos.



                                                             En vano unos niños se lo han pedido al mar. Entra, se instala.

                                                             Napoleón paralítico que destroza. Canta. La sal, el torreón, la

bandera.



                                                             Escúchalo.

Nosotros.



                                                            Una niñita basta, consigue atravesarlo, encuentra las cocinas.



                                                            Cantamos una marsellesa en el desastre. No lo para. Se cae en

pedazos el puente levadizo.



                                                            Difícil tiempo.



Encuentro aquel esqueleto del sol extraviado en los años.



                                                            No, no volveremos.



                                                            El agua vertical de la ola color viento. Lejos, ¿por qué no todo

el mar?







Una escoba siete mares, el mar.



                                                            La bandera era lo que más queríamos, lo que más nos gustaba,

la bandera incolor en la luz.







Mañana por la mañana






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Cadáver XXIX, con Marina Cecilia Kohon

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camino de hormigas es lo único que desanda 
las rutas del azúcar
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XXIX


Necesito que corras

contra la quintaesencia del desencuentro

contra sus pies de gelatina

y su sisa entrecortada



¿Dormirarte empedrar

soledad adrede? ¿O dejar que las alas vistan

y revistan el portal cerrado

para ceder a la sed?



Te pido, que ala-dredes el sueño

y despiedres el portal

para que alunicemos soles

y solunicemos lunas



Sólo si por fin dejás reinar en tu cara

jardines del edén

y tu piel nenúfar plenamente sigue a tus pies

que mudos torean torturas chinas





Sería abrirme de mí

para dibujar el cero de un inicio

vestirme derramada

emparedar al miedo.


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Caminaba el hombre, Arnaldo Calveyra

La infancia es el solo país, como una lluvia primera/ de la que nunca,

enteramente, nos secamos.

Juan José Saer



Cosas que me pasaron durante la infancia me están sucediendo recién ahora.

Arnaldo Calveyra





Caminaba el hombre



Caminaba el hombre

llevado por su estrella,

no diferente al yuyo

que al agacharse

toca con la mano



hombre

atendido por su estrella,

forma dulce de tierra

por cuestas de retama



de loma en loma

hablado por los pájaros



herido por cinco pies de

tierra



como las nubes errantes

busca arroyos

donde aliviarse,

reflejarse



y la vara de nardo

de la luz

que lo conversa



brillante de verde

de hondonada



olías a

lentamente tierra,

la tierra curva

de Entre Ríos



llegada de su noche

una lumbre siempre pronta

que lo entibia



el hombre, el doble de su estrella

atraído por su sol



¿dónde los cinco pies

de tierra

que lo exaltan

en la voz de la calandria?



creencia dulce de senderos


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domingo, 4 de diciembre de 2011

C a d á v e r X X V I I

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con Marina Kohon again, both spittin salitre...



saber, poder caber apenas en la cresta
del próximo fugacísimo momento:
estirar la mano hasta rozarlo
/grafito infame, 7:77/
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detrás de la sombra hecha redes

esconde su rostro de loba



un hálito de humo

opaca visiones de la mueca



echa redes

antes que los hilos

calen espumas en los labios

agita chispas, aspira el aquelarre de la noche

quema el nombre del macho



un grito le aúlla a a negrura

mientras sacude olores a los ojos

detrás de otros

y de los rostros impasibles



no celebra la muerte del recuerdo

entre cenizas lo entierra

en ese límite difuso

entre tierra y cielo

junto va su pelambre de fémina herida



corre, se aleja

aúlla y huye

escupe magias

implora arcanos para

no traicionar sus propias huellas.

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jueves, 10 de noviembre de 2011

La Cósmica /sabatina/



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Sábado 12 / 11 / 11   -21hs-  Andrés Pazos  al 149  en Paraná

                                                           a compartir Letras & Beberages con gente del palo

                                                                           Entrada Libre & Gratuita -  Ci vediamo!



Nota del evento hippie en Análisis Digital -Paraná-



"...tertulia tilinga tengamos..."
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domingo, 23 de octubre de 2011

C a d á v e r X X V I

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...seguimos reindiciendo cada tanto entre el salitre...
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tartamudear los haces de luz
que entrarían a recortar las formas
cuando desde la oscuridad los planeábamos
/grafito infame, 6:79/ 
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abrir cortinas


a esta brisa limpia

a la insidia del viento



       me abrigo, sí:

  de las visiones

de los filos



no del perfume

no de lo transparente

de tus voces todas



abrir y cerrar los ojos, sí

mientras el oído acaricia lo roto

los dedos los bordes lo quebrado las fronteras



para recortar contornos

y en el regocijo del límite

los ojos recuenten descartes otoñales



y fijos, sí

reparen el el borde del abismo

como si estuvieran a punto

de dar el salto, sí

hacia un lugar

del que no se vuelve, nunca.


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domingo, 2 de octubre de 2011

agosto 92 (Bar...)

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dulce condena suena
contra el vidrio
al atardecer
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lo marrón rojizo
en medio del bosque
y ecos del silencio agazapado
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un gesto improbable
de lo inesperado
el último día
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[vos habrás estado en quinto grado con regla de tres, el amigo invisible y algún libro
escapando del adiós entre tus padres
raya al medio
y sobre todo
una estela tirante hecha de lo no dicho
dejando tu mirada en las baldosas del trayecto]
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octavio con tres centenarias
una noche
carreras desnudas por el lobby del hotel
festejando lo fácil de la apuesta
en las alfombras
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maría en el baño
       -el mismo que chueco
         había inundado-
mientras los demás dormían
el veintidós a las ocho de la mañana
.
la sonrisa limpia
que se pierde al otro año
junto a lo rápido de dejar de verse
.
todo concluye al fin
lágrima fácil
y tonta
.
no falsa todavía
sino inocente
demasiado
.
[entonces no te veía ni sabía todavía con la piel cuánto puede doler soñar
soñar despierto porque dormido no, porque tu nombre era una repetición de primero a tercer grado, pero no vos
vos no]
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espasmos del color que viene ahora
campera roja en la plaza
mirar la furia helada
del mar
ahí
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primera traición:
lo frágil de la palabra amistad
queigualcuandodespuésahorasiempre
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dulce condena en la radio
pero más que nada
todo lo olvidado

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