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domingo, 31 de enero de 2016

Calypso III



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aventar hacia proa

poner los instrumentos en dirección 

que la luz decida




nave de madera colorada 

marcada por la furia 

de los mares de hasta ahora




en lo que queda de velas 

pueden leerse figuras 

como tatuajes misteriosos




destino decidido a dados, 

derrotas parciales y nuevos despegues




después de todo: 

navegar es un estado de ánimo 

que la sangre repite como tambor ritual


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sábado, 30 de enero de 2016

G e o t á c i t a

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pasa siempre
después de pendientes y pantanos 
hay mesetas


a eso de andar de cima en cima
es lógico que sobrevengan valles:
los siempre mismos nombres de las cosas, 
a veces tienen significados diferentes


por las dudas
         aún guardo piedras de colores

         para el trayecto


miércoles, 27 de enero de 2016

Sangre verde


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Son las seis.

Flota un rumor a libro único
a punto de florecer
en ráfagas de aire,
arroyito:
ojear sus páginas
es andar sus pies.


El mate humea lerdo, ruidos arrancan
a bombear sangre por las venas de la ciudad,
transeúntes por el puente invadido por lo verde del verano.

Ya los pájaros coparon el espacio. Algunos perros ladran.
A las siete el mate sigue siendo deidad
ordena colores y figuras
del paisaje.
Sigo respirando páginas de libro único

La inclinación de las agujas coincide
un instante con el sol
se espejan mutuamente
el espacio condensa pelusas doradas
que endulzan la lengua y aligeran el olfato.

Hora y media ya
de ver yacer al libro único
leo en el perfume leve que exhala al sol
arduos versos.

No alcanzo a memorizarlos, 
ni me atrevo a acercarme más, 
esta distancia hubo siempre.
Solo fijo cada sombra
según el haz de luz
que lo descubra.

Aún lavado, el mate es la constante
el amigo ante dos milagros simultáneos
combustible, sangre verde, amanecer, libro único.


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domingo, 24 de enero de 2016

Foto Vieja [ Ancient Pic ]

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A la vera de una ruta provincial 
el reciente aguacero se llevó 
los grises remanentes


Dos pájaros se posan sobre el cable 
que estira la carpa del día 
y la ata a un poste de quebracho


Frente al poste hay una fuente 
donde la luz se divierte 
devolviéndose prisma a todos lados


En un santiamén, 
un tercer pájaro 
rompe el espejo 
del estanque: 
vuelan, se esfuman; 
la escena vuelve 
a salirse de cuadro; 
el agua fluye impasible 
a los caprichos 
           del mundo

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jueves, 21 de enero de 2016

X I X



-XIX-

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goteo de reloj osario

péndulo titila en el espacio

lila quietud mientras el músculo descansa

de obedecer mandatos de la central




susurros ininteligibles

dicen tus tenues 

movimientos 

en el argot del cuerpo





tus ojos no se dejan ver

[ cuando sueñan ]

y cuando peces pasan al lado

los cierras hasta que adentren su escurrir






martes, 19 de enero de 2016

P i c 76


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A ritmo del roce breve

abreva la oscuridad en pleno aguaje




su hocico opaca la luna

enmienda espejos quebrados 

los vira a negro 





lo único que relincha luz son sus pupilas: 

prendidas desnudas sueltas sin contornos

brújula del horizonte

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A l b r i c i a s



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         ,

         ,


       




4855- dos piedras pintadas sobre los párpados; cuerpo ataviado para el ritual suelto río abajo, viaje de instantes sin fin, quemado antes de caer por la cascada con flecha de hijo mayor; diamantes las lágrimas de los deudos, cualquier palabra sin espacio esa jornada; la hilera muda se pierde en el horizonte.



4856- y si lo que sigue después de la desnudez total no es un blanquear de huesos a sonrisa pura, no vale ya la pena dejarme los ojos puestos; delicia entera de saber la lluvia llevándose sus miasmas y hojarascas hacia el sábado




4857- lo que parece el día del púlpito vacío infinitamente, no es otra cosa que la perfección de la cifra grabada hace mucho en los metales del mataperros; línea de vías interminable, como agujas que no dicen ninguna hora. O en todo caso siguen oliendo a infinito










         

martes, 12 de enero de 2016

Los hombrecitos grises

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Álvaro Ancona, (Cuernavaca, México, 1947)

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Caminan por las calles uniformados de niebla
fantasmas invisibles a la percepción humana
arrastrando cadenas inauditas y pecados transparentes
como su piel, que no sabe del calor del sol
o su pensamiento uniformado por el status quo
a fuerza de modelos de la academia pública.
Hombrecitos grises, color de anonimato
reverentes adictos a las ideas prestadas
portadores congénitos de la nada fulminante
pasajeros de barcos fantasmas
navegantes de mares sin rumbo.


Adónde piensan ir cuando termine la función
si ni Dios ni el diablo supieron de su existencia.


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viernes, 1 de enero de 2016

Año nuevo

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A poco rato de volver a brindar por otro año que llega. Momentos para celebrar lo que dejó en tus orillas el río de este almanaque o para dolerse por lo que se llevó la fuerza del agua, días de introspección, jornadas de larga fiesta entre multitud de seres queridos, o en una ciudad lejana y extraña a tus costumbres, o solo y encerrado en lo oscuro.


¿Predomina la algarabía o arde el resultado del balance? Sus variantes negativas, el pasivo amenazante por desmoronarse, caos total. Todo tan bien que el furor no nos cabe en el cuerpo, tener que fumarse a la tía insoportable, al cuñado que arruina el clima con cada frase que aporta.


Este año conseguiste trabajo, cambiaste el auto, nació tu hijo, te mudaste a casa nueva, y todas esas cuestiones dan impulso al levantar la copa. Si agarrás por el sendero del drama duele que te hayan dejado, esa gente que ya no ves, que te hayan echado del laburo, se te hace un nudo recordar que chocaste el auto o tuviste que mudarte por cuestiones de presupuesto. 


Lo importante es saber que siempre hay motivo para valorar lo positivo. Que siempre vas a tener una persona con la mano extendida que no te dejará caer al vacío.


A unos momentos de festejar año nuevo, de levantar la copa con los afectos y renovar deseos, de volver el contador a cero e intentar recuperarnos del desgaste de las palabras, de renovar las metas y hacer brillar los objetivos, me enredo en el silencio caviloso de estos últimos días, porque hay algo sagrado en estas fechas y quizá por eso mi memoria ¿genética? me hace pensar en los “días vacíos” finales del calendario maya.


No comparto muchas de las costumbres festivas. Le escapo al bullicio desmedido, a las corridas comerciales de compras superfluas, como si se fuera acabar el mundo; a la locura generalizada de la gente, a la “música” fuerte en las veredas, a los saludos plagados de lugares comunes y faltos de sentimiento. Igualmente los comprendo, entiendo la función catártica de estas fechas, pero me parecen que no pasan de la epidermis. Prefiero el silencio y el ensimismamiento, la procesión por dentro, lo que subyace por ser más verdadero.


Y justito antes de las doce: los saludos de rigor, los abrazos a medida del contendiente para enseguida irme a la terraza copa (o botella) en mano, desnudarme mentalmente y disfrutar del espectáculo de la pirotecnia. Me encantan los fuegos artificiales, y entre sus flashes deambulan imágenes nítidas de lo que me pasó y lo que podría haber pasado, de momentos con personas durante tramos del camino, recibimientos y despedidas, desencuentros, coincidencias.


La mezcla de luces y explosiones copando el cielo de esa hora y ese día se me ocurre una confluencia de gente querida sin distinción de edades, de soledades luminosas, de acompañamientos a distancia. Durante esos minutos no hay fronteras tiempo-espacio, estoy en cualquier lado con quien quiero. Recuerdo mi infancia, mis muertos, los avatares de mi camino y en esa barca celeste y luminosa, tiro por la borda cualquier contrapeso que estorbase en cubierta.


Esos minutos de estallidos por doquier y ubicuas estrellas fugaces se me ocurren como una artesanía efímera colectiva, una técnica milenaria que nos toma a todos de la mano por motivos simbólicos, culturales y más hondos que obscenos intereses belicistas. 


Y brindo porque estoy vivo y sano, y porque siempre habrá un motivo para brindar y para tenerte conmigo aunque sea durante diez o quince minutos, estés donde estés.