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lunes, 25 de mayo de 2015

El color automático del viento



El color automático del viento 


                                 /un día de no tormenta/


acá todo es de viento

/y suyo/

las comarcas

las fotos de los ojos que no existen



/ni las fotos ni los ojos inasibles/



porque es el día de piedra y entonces

cada marca se aquilata, nos desprecia



somos un tattoo humano

rayas en árboles talados

las arrugas, las líneas de las manos

los artilugios para cazar sonrisas

sonrisas para cazar miradas

las miradas cazadoras, y así...



una cadena digamos

un dejarse ir

al son metálico del tiempo

que no vuelve



un latir centenario de centellas a la vez

que no nos esperan

y se deben contentar con ver las huellas

que los extraños dejan en sus veredas

los días de lluvia



esas pisadas 35

de las que se asombra el 45

y al revés



flores y orangutanes mezclados hasta la arcada

las columnas y los vanos

/de las puertas y los otros/

esos son la mayoría



gente que pasa,

maquinolas con bolitas de infancia

que traen semillas

de futuros bastones

con destiempos entre medio



tus veredas me olvidarán un día,

pero no importa

porque habremos de recordar

cuando nos marcamos las manos mutuamente



y entonces los ojos quisieron redondearse parecido

sin tener que esperar al tren

que ya no pasa



hablarán de alguien que no era

¡sí era!

¿quién fue?

¿habrá sido?



y un olor a leña otoñal

te hará picar la nariz

golpeará la puerta

de tus lágrimas vencidas

y entonces podrás usar las alas

que habías olvidado



/no que las hayas olvidado/



pero no te sabías que siempre sirven,

sobre todo en estos momentos

cuando la noche es una niña dormida

una mujer en celo

una hiena con los dientes afilados

y madre de hambres lastimosos



esas trampas de palabras inasibles

tristes jaulas

que nos tenemos que conformar

con mirar de lejos



sí,

tus veredas van a olvidarme,

está escrito, ya sé,

no hay nada que pueda hacerse,

pero no interesa



me anoto tu olor detrás de las orejas

y lo guardo hasta que me toque subirme al espejo del olvido

porque todos, ya sabés, somos olvidables



pero cada tanto también inoxidables

una estatua de sal entre el cemento

alguien que se dio vuelta a tiempo

nos fue carne

y el que lo hizo tarde

ya no nos pesa más

que en la escuela del dolor

del día a día


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viernes, 22 de mayo de 2015

Mitad de noche



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una noche mitad de otra, pasada en vela:

surcada a velas y segmentos luminosos



misma luz por la ventana exacta

repetida sobre un blanco de calas



parsimonia explota: dentro todo es fantasmas

que confluyen sabuesos de tus rincones

reiterados por mis venas



el ventilador sigue girando

sobre la margen izquierda del recuadro

mis ojos, mi tambor de sangre, mi calma inquieta

y la sal de mi lengua

esperan la sombra del cuerpo:

gitana añeja agita ajenas cavernas para holocaustos



me ahorro palabras para que la oscuridad

venga se yerga y me sirgue:

devórenos su resplandor horadador

de savia y selva: malva en flor

guijarro blanco de mí para nadar hasta la sintonía.



por navegar armonías



vuelvo al papel, lo blanco me tiene

en el centro de su mira: pira de polen

y palos percuta su mejor mitad

en medio de esta media noche nueva



silla sin ella, colchón que guarda el peso de sus maderos

la distancia del embate y el perfume en bruto

de esta música de guerra


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miércoles, 20 de mayo de 2015

Fragmentos de sueños (7)


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Primero estabas de costado a mi izquierda y mi hombro se perfumaba con tu aliento, los ojos refulgían al martirio de tu magnetismo, tus labios estiraban los míos y las palabras fueron aves que deambulaban de terminal en terminal, casi un contrabando de celestes irrepetibles, de silentes inmanentes, de arpegios desmedidos, de espasmos eternos, de de de...

Bastante rato nos fundió los cuerpos en un yunque espumoso, y luego nos dijimos que por fin, qué rico ésto, nos dijimos, antes de que el sueño nos arrebatara nuevamente del verdadero...

Pero claro, mientras la sangre pedía sangre, los ruidos empezaron a subir, a sobrar y los labios quisieron despojarse del lastre de los destiempos y aflojar sus atuendos de tanta intemperie arreciante.

Ahora una estampilla en tu espalda, vos del lado de la pared porque la ventana es ojos, siempre un brazo entre tu hombro y tu cabeza. Hubo menos palabras, porque crecían las lianas y las semillas de mostaza, anémonas de minutos licuados contra el cuello.

Algo sonaba como una isla... flotaban sonidos envolventes, la bruma de las instancias cuando el hechizo camina sus desnudeces por los ángulos más aletargados y nos canta...

Así pasó la noche, tuviste tu danza de cima y guardé cada grano de aérea arena...

Me tuviste. Me tenés todavía, como un calor, una corola...

Nos coronamos aureolas que no se desvanecen aunque haya viento y luz de día.

Te conté cada minuto de mis días y me arraigaste en tu pecho. 

Me hiciste sombra con ratos por pasillos de antaño y pagaste las monedas acuosas que nos sobran, me voy con un espasmo todavía en el paladar.

Tatuamos implícitas ampliaciones con gotas de sangre que supieron al albor reciente, a las primeras palabras, incomprensibles, vitales, martillos de perfume entre los labios.

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domingo, 17 de mayo de 2015

n a u f r a g i o



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fulgor espasmo naranja vierte mi revés de cráneo

una desacatada tormenta por estallar

guerra inmensa bajo bandera de tus dedos

agitando el atrapasueños

que aún no tejo






todo se viene encima, mis ojos son de piedra

pero silencio en mis labios

           silencio & sano

la barca que me lleva a ninguna parte zarpa

y a bordo no más nadie





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sábado, 16 de mayo de 2015

E r u p c i ó n



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Descontrol meticuloso

caos detallado

rectangular en la cúpula tibia y oscura, húmeda.



Una erupción de hálitos aporta

la saliva que escribe mensajes en su espalda:

dentro de tres reencarnaciones serán lunares

voluntariamente ubicados para espaciar las zonas

de ese feudo de furia y fuego.



Volcán inolvidable le tatúa la espalda

para que se llene de su nombre

en todas las lenguas.




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viernes, 15 de mayo de 2015

Vuelo inicial

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Abriste las alas de una noche vieja

de cuando las memorias

de vuelos prístinos

en tus flancos escondían plumas al viento




hiciste que la noche te llame por tu nombre de guerra

y este lechoso fulgor de luna te bautice

en la cúspide de una pirámide roja

con marcas de la raza milenaria




ningún párpado pudo filtrar la luz

de tu fluir

y quedaste en la boca de los reyes

como venia para recordarte tu titilar arcano




abriste las puertas de piedra

cincelada por gigantes

con el hálito de cosmos

que traías por perfume




los pájaros dibujaron en el cielo

la constelación de tu pubis

para recordar la gruta

de las aguas primigenias




por tus pies trepaban hiedras azules

y la negrura de la madrugada era el faro

contra el fondo del silencio

a la hora alucinada de dormir


miércoles, 13 de mayo de 2015

P l é t o r a


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M.C. Globber


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Plenitud.

         Reposo.

                      Sopor.



Resoplo en tu nuca los nombres de sentir.



Pelusas de la noche intrusan recovecos

de un caracol dormido,

olvidado contra un zócalo de la galería en la casa antigua.



Pelusas pisan despacio

las ventanas de tu ombligo

meciendo un hilo verde

en su andar cadencioso de medusa.



Pelusas pelusas.



Pelusas pacen

por la grama de los vellos que circundan

tu ombligo.



Siguen el camino de baba

que dejó el éxodo

durante la primavera de los geranios.



Por cada caracter un clavo

a través

de los brazos y la madera.



Aciertan el estigma de la playa.

Arpón caracol poro & arena

esperan su turno en la enumeración

que estira tus omóplatos.



Erotozoo lerdo a lo largo de tu espalda.



Plenitud.

               Reposo.

                            Sopor.



Resoplo en tu nuca los nombres de sentir...



Busco mis dedos sin tiempo en naufragios de obsidiana.

Pierdo mis ojos por tesoros de silencio.

Sus secretos se comen mis enanos

mientras segregan el conjuro

perfumado a mar y cópula.



De tus paredes vas pariendo mis rebaños de conejos

sus ojos se comieron mis jaurías

de hormigas voraces.





Me pierdo del todo en esa curva de borrasca,

soy de piedra.



Me quedo quieto

para que el aire que te toca

no te empañe,

empuño mi sal de filos a punto caramelo

en la punta de la lengua.





Callo la vorágine de verbos que me enrojecen.

Mi empeño se opone a tu guarida.

Abro las alas del insomnio

y no hacen sombra.



Intrépido Erotozoo alargo por tu espalda.



Pelusas tejen túneles de tiempo

instalan trampas mortales en los contornos

de tu ombligo.



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martes, 12 de mayo de 2015

Vez Bis


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Vuelvo a descorrer el velo de obsidiana para juntar azaleas azarosas que crecen en el estanque de tu ombligo con la noche como ruido de fondo. Lo negro me oculta de la locura entre sus flancos húmedos, allí la ceguera multiplica los sentidos y mis dedos espejan el ritmo de las espinas de la acacia en tus rastros de forestas, en mis restos sueltos: soy una mínima gota de rocío perdida entre arrozales.



Vas curvando las vías del espacio, su fulgor atrasa el tiempo. Cada dos minutos los pájaros vuelven a volar al revés y me dejan migajas de sus ojos arduos. Ardo, sigo ardiendo en ese cuenco de silencio, no hay pabilo posible de terminarse: la flama es una lengua vertical iterando cada rincón de la orquídea.



Todavía hay pelos tuyos en mi cuerpo. Abro la boca y en la lengua me pica tu sabor perlado, y recupero un pelo tuyo de mi garganta. Por mi almohada aparecen, nunca se han ido. Siguen creciendo incluso con el aroma de tu ombligo. Y cada nudo es un pájaro bebiendo los ecos de la música que desperdigábamos antes de que amanezca.



Y no voy a hablarte de la sucesión de esquemas enhebrando en la pared ecos de nuestras voces veces bises pero con piel, imitando los contornos rotos que amalgamábamos a la eternidad. Cada sombra es una vez certera, una voz que hechiza todo lo que toca, un bis de orgasmos viejos reponiéndose ellos mismos al tiempo presente.





sábado, 9 de mayo de 2015

S a ú c o





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y del ángulo letargo en que caminás por el polvo sideral de mis rincones

un hocico se sugiere en el espacio remoto

de la cruz del sur

que vuelve con la cara a contra sol



milenaria iridiscencia siempre abierta

diciendo sólo cosas que entendemos al oír dormidos

con el espasmo blanco del escorpión en la cadera

y tus caderas en mis manos

no se alzan más que mil delirios



porque después de la ceguera


mis manos se aferran a la espalda del dragón

que sobrevuela con sus garras tu ecuador



y del ángulo letargo en que caminás por el polvo sideral de mis rincones

cada garra se aferra al espacio remoto en la oscuridad cruda

de la cruz azul

que me deja con el sol de tu cara



y el mensaje secular encaja al fin

se hace carne en los flancos afiebrados

con el envión de llegar a fondo

mientras mis manos moradas

no podrían soltar tus caderas

ni dejarlas quietas



aunque los ojos sobren sobre el tacto

y el olfato nos tiña de inmortales

hemos muerto tantas veces:

otra más





y todas mis latitudes maquiavélicas eran lactancia para libros de poesía

que había escrito cuando escondí la noche

en una sandalia que nadie encontró

que nunca perdí

la misma que ahora nos mira desde el costado

/ los pies desnudos /

prestándole luz a dios

para que sea el padre de la dolida

que tan indolentemente supo amarlo





hemos muerto tantas veces:

y una más


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jueves, 7 de mayo de 2015

I m a g g o

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colmo de mirar morar la flama entre laderas, la sal da sed




suspirar y cerrar los ojos antes de intuir que vas a venir con una pena húmeda recién preñada a bañarla conmigo en este lago inolvidable



tiempo, sus estragos, sus tormentas de líneas y matices a lo largo de la piel, órgano demasiado castigado a esta altura de la marcha


si vieras como el cielo se carga de nubes, mientras estos pensamientos se me presentan delante y me miran de frente y los huelo de soslayo, y crece la retreta de ranas y grillos, y alguna draga demorada en plena noche


vas a tener plumas hechas de indiada & costa roja hasta en las manos; y las flechas van a estar a mano cada vez que quieras voltear las aves del milagro 


es en la costa el lugar sagrado, donde se mezclan río y tierra; murmullo olivo del pincel oído; de noche mientras las aguas del tiempo me embarran hasta las rodillas con ese limo lerdo de verdes y de sales recién lustradas


me aquieta apenas el clima, en ciernes de tormenta: 


vas a llegar con luna llena a buscar bocados prendidos a mis dientes y lo que se salve no puede nombrarse, salvo que mi lengua vuelva donde pertenece


vas a venir con luna llena a buscar el hijo que te falta


voy a dejárnoslo olvidado en el fondo de tu alma




miércoles, 6 de mayo de 2015

c a r a c o l I

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I .



cinco caracoles tengo

en vez de dedos, para recorrer

cada vértice & cuenca de tu geografía en guerra roja





minuciosidad de domingo

para el calvario de aguantarse sin llover,

de tarde esta sal licuada en los mares despiadados

bajo la lengua





cinco caracoles en vez de dedos

para contar marcar alinear perlas en tu espalda

hasta que sea preciso

sofocar mis párpados

el vaivén morado de tu nuca

cayendo de bruces al atardecer...



p a s e o






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de noche salgo inmóvil por versos


como si amaneciera en tiempos de cosecha:

lino, girasol, maíz;



la tierra es una madre sufrida y dadivosa

y es inolvidable la anchura del horizonte

en la profundidad de su mirada;






la noche, una hermana que aprende rápido

y esculpe paz hasta de la más breve sombra



mujer que adorna sus labios

con sueños orejanos recién pastados

a la más densa intemperie

debiera seguir sus huellas de silencio

al ritmo con que la luna pinta de blanco

sus troncos secos diseminados a la deriva


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domingo, 3 de mayo de 2015

Foto Movida


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4962- vuelvo a descorrer el velo de obsidiana para juntar azaleas azarosas de su ombligo con la noche como rumor de fondo. La ceguera multiplica los sentidos y mis dedos espejan pastizales, soy la gota de rocío perdida entre arrozales, la palabra quedada ahogada en la garganta de silencio y de placer. 



4961- vuelvo al verde cenital del bajo vuelo del martín pescador rozando el río, son las cinco de la tarde y ese ocre gigante se come al horizonte mínimo, ese filo interminable, bajo un baño dorado de domingo. Vuelvo a verte volar, y en ese vuelo, a dejarme perder por lo tupido.



4960- y en la breve voz niña de un viejo recuerdo, vuelvo a mi baño de pájaro en tajamares, donde el vaho de tucuras & tacuaras, se mezcla en los ojos del guazuncho que se acerca a abrevar estirando a oleajes ese espejo de cielo 


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sábado, 2 de mayo de 2015

T H I I



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...estiramiento inicial lleváme; no me dejes con el sueño en la punta de la lengua, no te guardes el crac dulce de los límites ni me dediques indicios de lástima hacia el futuro por lo brillante...

(R)ojo de buey por el que se nos salen todos los demás animales a ritmo de rumia y lampalaguas; hasta las rodillas de agua en plena tormenta, no alcanza la boca para respirarte ni los ojos para llevarse el panorama entero...vamos a dar lo que haya, sólo porque es el día, y las uñas del sueño nos encabritan las larvas de la nuca...

y si la sangre no les va a servir de tinta, no quiero enterarme porque ya la he derramado demasiado para ustedes, y si luego continúa fluyendo ajenjo de la herida del costado, que disimuladamente lo trasieguen lo transfundan lo alambiquen y lo guarden para volver a vernos alguna vez...


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