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domingo, 31 de octubre de 2010

q 34

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nada más que nadar angosto y agua


agua borravina y un tembladeral


posterior a que derríbenos


la cosmogonía ilesa


de párpados



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Poesía de Arnaldo Calveyra

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las letras de este hombre son a la vez un susurro y un cataclismo, difícil mantenerse lejos raramente íntimo,  como desde un no lugar; el yo poético nos habla dentro y no alcanza a percibirse,  una intangibilidad  de  piedra,  de madera,  del  aire que res/trans/piramos; así de  mano, de sangre breve y verde... una voz única, pluriforme, cadente, sensorialmente viva   




                                  Del libro " Cartas para que la alegría "




El viaje lo trajimos lo mejor que se pudo. De todas las mariposas de alfalfa que nos siguieron desde Mansilla, la última se rezagó en Desvío Clé. Nos acompañamos ese trecho, ella con el volar y yo con la mirada. Venía con las alas de amarillo adiós, y, de tanto agitarse contra el aire, ya no alegraba una mariposa sino que una fuente ardía. Y corrió todavía con las alas de echar el resto: una mirada también ardiendo paralela al no puedo más en el costado de tren que siguió.

La gallina que me diste la compartí con Rosa, ella me dio budín. En tren es casi lo que andar en mancarrón.

Los que tocaban guitarra cuando me despedías vinieron alegres hasta Buenos Aires.

Casi a mediodía entró el guarda con paso de "aquí van a suceder cosas", y hubo que ocultar a cuanta cotorra o pollo vivo inocente de Dios se estaba alimentando.

En el ferry fue tan lindo mirar el agua.

¿Y sabes?, no supe que estaba triste hasta que me pidieron que cantara.




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No te dije de la luna. La luna es lo más alto. Cuando la mirábamos, ¿por qué hacíamos retemblar el índice sobre el labio hasta provocar un beruberu de acompañarla? ¿Nos lo enseñaste tú o papá? ¿Y qué era su despabilarse en niño Jesús subido al burrito sobre esa lumbre de peligro? Dame esas noticias. Nos quedábamos hasta bien tarde en enero para mirar. Ahí la tengo en el patio ahora, es lo más alto. La dejé atada del pino, mi cometa plateada y mi compaña, y me entré luna arriba para que muchos niños.



                                                 Del libro " Iguana, iguana "



La siesta del domingo


Entreabierto a las miradas, el pulcro panteón donde reposan, unos frente a otros, los miembros de una familia.

El sol que cae casi a plomo, penetra sin embargo en el inmóvil grupo. Aquí, a la izquierda y por poco en el suelo, el padre. Sobre esa oscura encina, la madre. En el tercer estante, el más joven de los hijos, muerto joven. A la derecha, las muchachas, muertas de muchos años. En lo que es el piso, si se levantara de su argolla la losa, se vería reposar, en el fervor de la penumbra, con los amigos que más tarde fueron sus cuñados, los restantes hijos varones repitiendo el prolijo conjunto de arriba.

Pero hay una repetición más densa en la muerte: los hermanos mayores vivieron, aún solteros, apartados de la casa por un enorme patio, hermoso como un bosque. En esas habitaciones recibían amigos, tenían una guitarra.

Ahora, entre ellos mismos en severo desnivel, y debajo de los padres, de las buenas hermanas, de su hermano más joven, descansan. Se diría que allá abajo, ocultos por la pesada losa como antes por el bosque, siguen conspirando hermosuras, siguen fuertes en la cacería nocturna, ajenos a la severidad paterna, a la inocencia pacífica, al candor de los blanquísimos paños bordados.

Hay una repetición en la muerte. También la casa, cuando todos ellos estaban en la tierra, permanecía abierta, y con los días festivos hasta el humo de la chimenea despachaba limpieza. Ahora que la muerte recata la puerta y la entreabre sólo, todos duermen la siesta campesina.






                                  Del libro " Diario del fumigador de guardia "


Duerme el fumigador decano, ha envejecido como envejecen algunos maestros de la costa oriental del Uruguay. Poco a poco la muerte se va cansando de darlo de alta.

Un estuario arrecia, la mente entra en olores. Antes de dormirse nos contó la historia de la laucha que encontró muerta en una lata de conserva.

Y ahora mientras duerme parece estar pensando en otra cosa, tan excluyente el gesto, tan levantadas las cejas. Duerme y respira al mismo tiempo debajo del sauce y en una habitación azotada por respiraciones adversas. Los mosquitos que se posan sobre su frente caen muertos, fulminados al instante.

-Pasado de gas, aclara el compañero,

está a punto de despertarse.





                                          De Libro " de las mariposas "


No me has encontrado, me anduve empapando de rocío. Temprano irisado.

Iba cantando, iba contándome, iba abriendo maizales con el canto al canto.

Los perros lo toreaban a Dios de tan visible.



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¡Despierta, viene el día, un pájaro se suelta de los ríos, despierta!

Le van quedando dos velas a la luna, vela del sur, vela del oeste, mariposa, mariposa enloquecida con su sombra descubierta.

¡No queda nadie en casa! ¡No duermas más, despierta, el agua no tiene imágenes, los caballos no imaginan!...



-------------------------------------------------




Anda con el telegrama por el monte. Voy a su encuentro, el telegrama tiene una flecha con mi nombre.

Le queda un poco de luz a la sombra, verde, sombra del pájaro, y en seguida oscuro y esa voz con mi nombre.

(Si pudiera salirme de mi nombre, entrarme en el trébol con su oferta de imanes...)

-Una piedra, su caballo casi rueda. Arena ahora. Agua. Sendero ahora.

Ahora llega aquí donde lo aguardo, desde lo alto de su oscuro ha de leerme esta palabra.




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La mañana vuelve con el árbol. Con el pájaro. Ciudad extinta, el fósforo se apaga en el pabilo.

Conciliábulo de techos acosados miran beberse la gota sola, la gota sucia.

¿Vuelve una luz a su tronco de espino?, ¿vuelve el árbol por su nombre, y donde les dicen no caminarás no se den vuelta no se den vuelta?

La vertiente se desliza, helada.





                                   Del libro " Apuntes para una reencarnación "


Palabras a no dudarlo, palabras, no otra cosa. Palabras en lugares, las mismas en diferentes textos, palabras vueltas del revés desde la primera letra. A punto de poema. Halladas en ocasiones, en lindes de un olvido, en manos aún torpes de aprendices de sol y de sombra, ¿poesía qué, cuándo, poesía cómo?

Acentos tales. Palabras que quieren decirnos algo oculto desde siempre por las parcas de los sueños, escondido entre los pliegues.



 
 
................................................................................................
 
 
 
 
enlaces a su obra, citada por otros autores:
 
 
http://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2010/08/447-arnaldo-calveyra.html
 
 
 
http://miedoalaliteratura.wordpress.com/2010/07/07/vacaciones-con-arnaldo-calveyra/
 
 
 
http://ensemble.educ.ar/?p=467
 
 
 
http://www.facebook.com/note.php?note_id=83643216179
 
 
 
http://luchadores.wordpress.com/2006/09/28/arnaldo-calveyra-poeta-y-narrador-argentino/ 
 
 
 
 

Cadáver VII (*)

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amanecer:
que las hendijas soplen luz 
a este fuego de los recuerdos de anoche

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( * ) Con Marina Cecilia Kohon, Bahía Blanca

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/VII/
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Estás

en el punto de fuga de mis palabras

observando

amor abrojo de alvéolos perforados



en la esquina occipital contrafrente de mi lengua

esquilando esas ovejas incontables

del sueño que nunca llega

a verte entre balidos

seguir estando



con tu nombre impronunciable

hasta la médula

y la sangre escurrida

ese escudo gris risa



observando desde lejos

periplos de mis estigmas

perseguidos por tu incienso:

censo y lira


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Cadáver VI (*)

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saber subirse al tejado de tu frente
y obliterar con tu nombre
mi obituario

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( * ) Con Marina Cecilia Kohon, Bahía Blanca

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/VI/
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y que un desencuadre respirado desde los pájaros

vaya largo venga lerdo ande dentro arda todo

o en el aire las palabras soplen

sueltas el apenas calor

olido juntos



como cristal suspendan el grabado

de la espera a fuego

que hablen de nosotros de las bocas

bebiendo alas

olido juntos



y que en la torre nada de lo ido duerma

ave abismo sapiencia cénit

fulgor fecundo entre

el martirio manso

de las calas



que tiempo y espacio se escurran

en nuestro cáliz lejos la herida cerca las marcas de los días

y sólo nosotros bebiendo alas

olido juntos

 
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Cadáver V (*)

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en los márgenes adversos de la retama
retamos a los demás
a vernos


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( * ) Con Marina Cecilia Kohon, Bahía Blanca

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/V/
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voces de veces y vasos de volcanes en la memoria

pasillos que se derrumban a la altura

del destercer intento

/torcido/



de regresarme por el camino de este

amor abrojo

/destorcer/

sería borrarte



/el regreso uno/

debajo de la tierra

dibujo con los dedos

uñas del sendero trunco



me exilio en los pasillos con mis uñas

en el fotograma de vos y yo

en tus voces

/de memoria/

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sábado, 30 de octubre de 2010

oktubre.4

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abril

abismo breve y vago del suspiro

límpidamente impropio




reminiscencia

anestesiada desde un fulgor

que anda y suena y huele y canta

por las semillas pretéritas a los pétalos de octubre




abril

calor temprano

durmiendo hasta en el perfume

de las gargantas

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abril de gasa

flanco obsceno

un espejo colorado

imposiblemente blanco




abril reflejo

abril tan viejo

que te recuerdan

en las rodillas de octubre

cruzando la vívida frontera

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todos los gerundios de abril

tan sonrosados

en mi sonrisa doliendo más que cachetazo

bien dado

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abril pelusa abril melindre abril helado

en tus retretas, herraduras

me dibujan




abril barbudo  abril fetiche  abril pelado

sin las arduas mariposas de tus cielos

van a vernos destejer babas del diablo

cada uno por su lado

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MCXXXIV

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mientras caía, pensó que hizo mal en no avisar que demoraría, después

  se dio cuenta que tampoco podía imaginarse que el panal lo devoraría


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      deja para más tarde

                 dormir

    como duerme el tigre

          mientras tanto, moldea lo ileso

                     que muta de papel a piedra

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.



soledad:

amplitud sin documentos

que te avalen


      gracia fácil

 jofaina jíbara libertaria

    durante los paréntesis

                        obligados

soledad

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martes, 26 de octubre de 2010

MCXXII

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Se levanta. Tarde. Se pinta y abre las ventanas demorándose contra el peor postigo. Se sienta. Mira. Sigue mirando. Tarde. Humo con olor a flores secas, a maderos. Tarde. Tarde, tarde. Una cruci-ficción dilatada e indirecta, por interpósita persona al cubo de la enésima potencia. Los ojos le cuestan más que antes. Tarde. Se levanta. No puede brillarle así el pelo. Y la piel y las piernas y los hombros. Y la pintura. Sin hoguera pero maderos, alrededor del aquelarre late, tiembla, respira, lo ausculta todo un temblor de equilibrio, una relojería precisa de control inmediato dentro del caos. Tarde. Más que desquiciantemente tarde. Cerrar las manos para callar el perfume, ese, a maderos. Desprende un par de tientos de los de más arriba y sin suspirar, condesciende al aire brillarla menos, deja que pase. Que las cosas pasen, que eso pase, que todo se le pase. Que pase de largo. Tarde. Peor, mil veces más escandaloso que endiabladamente tarde. Se sienta. Se le corre la pintura. Culpa de la hoguera. De lo pobre de la cacería. Del poco valor y de la escasez de plumas de la última temporada. De la voz ni noticias. No es que se siente, algo le mantiene el cuerpo a poca altura del suelo. Ve sin mirar, o será que mira sin ver. O lo peor: mira y ve, pero no le importa. Suenan los postigos, uno: el peor de todos. Pero no, tarde. De tarde, sí, pero tarde, pétreamente tarde. Ni un trago encima, encima. De las hogueras no los fuegos ni el calor, sino las cenizas, lo único que queda. Se pinta y abre. Despídese de todo, hasta de sí. Por encima de los horizontes curvos, un aire. El suyo. Ese callado. Las cenizas, la pintura. El tenue aviento del fulgor sido. Tarde. Tarde tarde tarde. De tarde, un abismo de luz se come el espacio que dormía. Más escandaloso que endiabladamente tarde. Se sienta. Se le corre la pintura otra vez y ahora su cara es una mancha entre la pintura. Culpa de la hoguera. De lo pobre de la cacería. De lo inútil que en esta temporada ha sido la pesca de ángeles. Y ahí queda. Apenas una mancha de sal en el aquelarre, un abandono. Una trampa, un perfume tarde que se sienta, se pinta y cae.

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retexto de Marina Cecilia Kohon 
------------/versión lírica/----------


http://poemasenlabahiasalitrosa.blogspot.com/





cómo levantarse de una cama de cenizas
de la cruci-ficción que le imponen las voces
el grotesco aquelarre
de un día demasiado tarde




late, tiembla sentada en el borde de la cama
suspendida por su perfume de maderos
en medio del caos
condesciende al aire brillarla menos

mira sin ver
de las hogueras no los fuegos ni el calor
sino cenizas
despídese de todo

se pinta/deja que el abismo de luz
se coma el espacio que dormía
todo es una trampa
una mancha de sal sobre bocas de vidrio
cae
cae
sólo queda su perfume.



domingo, 24 de octubre de 2010

q 33

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y aún por la tarde, en el paladar, el gusto


que nos despertó con manos abiertas


cuando llovía a pierna suelta


de mañana temprano


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perlas /XI/

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bárbara áspera óleo

una lengua muda por milenios

cae

y abre luz húmeda aquí adentro

cuando por fin el teléfono suena alguien

dejo sangrar su fosforescencia eléctrica

 
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clodel

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caminar diagonales, caminar espaldas, capital diezmada

terminal ojos rojos y en la retaguardia irascibles

avispas, prolegómenos, facundias



de memoria andar, caminar, caminar espadas

destejer de la nada palos borrachos

sus vegetales nevadas



caminar espaldas, los ojos rojos

y detrás de los párpados

el recuento minucioso:

tempestades

 
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q 32

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¿qué me dice tu boca?



pervivir por poco


aunque sea perdurar


persistir al menos lo mínimo


en una mancha de tu cuello apenas


y en el color de tu cara, el instante después


que tu boca me dice


 
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q 31

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sobre un sueño:

sin sudar señales satinadas


sabríamos destejer lo que no atañe


a estas hebras libertarias de lo abstracto


que despintan tus escamas olvidadas en otoño


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q 30

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y que en la torre de lo ido duerman


ave abismo sapiencia cénit


fulgor fecundo entre


el martirio manso


de las calas


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q 29

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pronto en esa fuente se espejan otros


lazos patos horizontes y retamas


patios de octubre pulidos


con luz de sonrisas


a la siesta


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viernes, 22 de octubre de 2010

perlas /VI/

..................................... foto por gentileza de Patricia Ortiz
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era el aleteo airoso de la sombra
un puente de pátinas
y astillas

sudor/sándalo/sabores
hasta encías saladas
y salas del paladar
palidecer

respirar al terminar
y ver el aire
ser-pétalos de cenizas emplumadas
que atisban en tu piel
la esencia eterna

las alas de tus labios
en los labios de mis alas

rubor sofocándonos

guerra non sancta que los dos ganamos

.
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Soneto de cajón

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Blanca y ocre hojarasca manuscrita
agita inmóviles cajones quietos;
reptando tiende túneles secretos
y un topo sepia de nostalgias grita

su silencio interior, donde palpita
alguien con dedos que ha mojado el reto:
el de oír lo que dice aquel soneto
que trae en el ojal la flor marchita.

Habla bajo. Sus ojos fatigados
intentan rescatar desde el pasado
un nombre de mujer que no se entiende.

Pasa de largo, enredado en sombras
que apenas se atenúan cuando nombra
el nombre incomprensible que lo enciende.
.
.
.

Circular

.
.
.
y vuelvo
.
¿puedo?
.
desandar las tupidas suavidades
de tu espalda destapada
a mis falanges
un insomnio voraz
contra los dientes
.
tu corteza perfuma
de araucaria
los contornos estivales
de la hierba
que me puebla
.
libertad occipital de plenilunio
curvatura que natura
me despliega
.
ando mudo
nado el mundo que me ciega:
tu cintura
.
selva de insomnio voraz
salva mi incendio
y vuelvo
.
¿puedo?
.
.
.
.
.
.
mon carpio, VCX-CFR, II:4



.
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.


  .   .   .   deberás andar buscando alguna razón
                                         para volver a evitarlo  .    .    .


.
.
.


                                 pero como los olores se enraízan


ningún puente ningún parque            ninguno de nosotros ya podría


                                 esta vez saltear las mil cimas


que se ciñen a los tules de tu         notte /norte/ le dernier chanson


                          y las luces del vano del subsuelo


                                          de las pestes y los pastos y los postes
                                     y los postres entre peltre apoltronado  PUAJJJ


                                                     /get out OH legario/


                                                                       ,
                                                                       ,
                                                                       ,


antiflama espacial para una gula que se sacia al revés y ante nadie
infalible inmersión inmaculada de una mano
de un mono
+ un gnomo


en las vísperas del armageddon  
un día antes del siglo primero
un fuego fatuo al fondo
 due, la notte eterna
.
.
.
qué más da?
.
.
.

                                           

grises




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.
.
.
.



--- gris /intrínseco/

la mirada de perros
ese bufido lengua afuera
que busca su mitad
en cuatro patas

una nada casi
medio camino a todos lados
los bordes más lejanos
de adentro



--- gris.1 /seco/

en serio te parece?
y si más que nada fuera
cal que endulza los demás colores?

la carne, la sangre, agua donde calmarlos?



--- gris.2 /ecos/

no

nunca un gris es respuesta...
en todo caso, estado de ánimo
al contrario:
preguntas
no respuesta

solamente a veces
ecos azules
bastante tarde

.
.
.

/VIII/

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.


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.

cupimos en los espacios intercostales del abismo




se fue la ida

y la vuelta amaga melenas





nunca otro cáliz desbordadamente tibio






en las costas imprecisas de estas aguas nunca ninguno



agujeros que se amagan

amagues que nos agujerean

y persisten con esta especie de vacío




.
.
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/IX/

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.



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.

carmines sin cara donde demarcar curva alguna





carbones y karmas





carascariciasypelo





algún mechón oliente



bostezos de hierba cuando parir tréboles

al verte



versiones aéreas de voces verdes



claro que los ojos pasan

y se quedan



claro que las marcas se alinean como la cuenta de días

de los presos



pero



después de todo



nadie nada en las aguas intrépidas

ningún alguien trepa la montaña semilla

mientras los brotes duermen



nadar en la nada



nevar nubes descalzas en las esquinas

de tu espasmo

de mañana



.
.
.

leca /^/

.
.
.

/LXIX/
.

prefigurando el desastre pensamos si no sería conveniente ir a la montaña antes de la hora decisiva; entre el calvario y el sosiego se respiraba una zona débil, el armisticio, la tregua sin sentido. . . nos marchamos sin mirar atrás: y en nuestra nuca crecían sales a sabiendas

.
.
.

. /^/

.

.
.



                . . . absceso tibio mala uña:

negativo conjurador de palabras lilas . . .

.
.
.

domingo, 17 de octubre de 2010

:85

.
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.


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.
.


la sonrisa redonda redonda sonrisa la
escozor suavemente intrépido tras rojas arcillas
trepana formas


ensuciarse los dedos en rincones morados que callan las noches
que guardan la muerte esa que te levita
que te rescata
y no te despierta



a lo lejos silbatos de barcos inexistentes

 acá un barco sin agua


silba
.
.
.

:76

.

.
.



.
.
.


con árboles parto estos algodones dorados y los olemos juntos


los olmos:


sin hablar






ya sabían que el dolor era pierna corta


la flecha rota


dentro


.
.
.

solitudes.reallycomeback!

.
.
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.
.



Cara rara y las chispas: un azul que lo redondea todo ;


cuestión de fronteras metálicas invisibles


alrededor del anular de ocho a trece. Así de tremendo, un capítulo un aplauso una


alucinación increíblemente abrigada, cabezas que ruedan en derredor


como perlas de un collar hecho añicos, cuyos sonidos hacen


caminar a las hormigas carnívoras por los


omóplatos y despertar de su


nombre cada tanto.


.
.
.

city tour

,
,
,


,
,
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    buenas tardes, tenga usted excelente jornada, señor/a pasajero, en principio gracias por elegir nuestros servicios para visitar lugares durante sus vacaciones (*) y ahora vamos a recorrer algunos puntos relevantes de nuestro sitio, para que se lleve al menos un panorama de la geografía emocional cambiante de esta comarca...

     para empezar, diremos que esta ciudad fue concebida inicialmente como una plazoleta suburbana entre dos ciudadanos ignotos de otros lugares, que se juntaron por la fuerza social centrífuga que los llevó centrípetamente a elevar sus sueños; porque sí, los hubo al principio, cuando la plaza apenas se amagaba en la tierra opaca y prometeica; luego hubo una iglesia, la comandancia y la intendencia funcionaban en el mismo emplazamiento, si se asoman a su derecha verán que el museo central está enclavado en ese preciso sitio.

     una de las particularidades de nuestro pueblo es que todos pertenecemos a la misma familia, ese hombre sentado en la puerta del correo es Abel, bisabuelo de algunos de nosotros; siempre lo verán con su perro y con su pipa, achinando los ojos para reconocer los transeúntes, de quien sabe nombre completo, vida y obra; viste eternamente como lo ven, traje gris clásico y camisa blanca con mocasines negros, de los que tiene tres mudas completas, no es que nunca se los cambie, eh!

     más adelante veremos los restos de la campana de la iglesia y del colegio al mismo tiempo, traída por Albert de uno de sus viajes a Europa: en una estadía en Venecia le fue otorgada como símbolo de confraternidad para este pueblo naciente

     detrás de la escuela están los restos de la casa de Fernán, ilustre general y pensador que ejerció el gobierno y la docencia durante la mayor parte de su vida, y le dio decenas de hijos y nietos además de su fama de donjuán y un buen pasar económico basado en principios como la austeridad y el estoicismo. bajo esas ideas creó las primeras panaderías y los clubes de viudas costureras que encontraban en esos espacios sendas alegrías y utilidad social siempre bien agradecidos por todos nuestros conciudadanos

      habrán oído hablar seguramente de nuestro famoso Ponto, fabricante de barcos, bicicletas y todos los medios de locomoción de que disponemos por aquí:
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/continuará.../
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Ladrón de aire /^/

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aspirar de la noche las jaurías huesudas
                   que laten patas de misterio

           asir crines de la yegua intrépida
                   hasta que se deje arrancar
                          secretos a barlovento



hacerla confesar todas y cada una de sus fechorías


y celebrárselas con sonrisas que no quepan


                              en ningún rostro



amalgamar en las trenzas que abanican su frente

oasis, albahaca, peras, olmos, licor de labios


                y lo que no dice ni a su sombra

                      obliterada


-------y después irse --------



/sin mirar atrás/



----llevándose sus dedos en el pecho ------

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Solitudes.cararara /^/

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Cara rara y las ramas: un maremagnum de horas aplastadas contra una lluvia que hace transpirar al vidrio mal asido del invierno; se le oye pasos a lo lejos lejos lejos, siempre yéndose. Se aplica a una mirada pétrea que pule el piso andando setenta y siete veces cada mosaico. Las verbas se espejan hasta el hartazgo como si fueran una solitura, tan tantamente repetida; gotas que descomponen lo que pasa del otro lado, deforman el tartamudeo garabateado por las anteriores y no terminan nunca de sucederse, castillos de naipes ajados que nada acaban de decir: e t e r n a m i t a d d e l c a m i n o
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y después una aceleración de garganta que también hace saltar las venas de la frente, del cuello, la pulsión que revienta nieve volcánica de glóbulos rojos, aerógrafos invisibles que disparan el termómetro un poco.
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Y si te vieras de afuera quizá también dirías pavadas. Serías también, acaso, trapecista de cartón?

La bala viva de una mal catapulta hacia cielos belicosos, borravinos, desgastados; pero más todavía:

una fogata de cuero lánguido y sin norte, ni estrella. Motor de 1.250 cm3, 269hp, cilindros V8 cuyo combustible es variado y hasta intangible a veces agua, ojos, la nada nada nada llena de un algo picante que se esfuma con una facilidad más que vergonzosa. Cada tanto los fuegos chisporrotean resinas viejas, nuevas, y esas vetas sí que. . .

pero al final: aire y las ramas; cara rara y las ramas, una punción que amorata tarde, lejos; más que nada a destiempo, por eso de los cruces del camino y ver perspectivas de cosas que tampoco. Entones sale de abajo de la cama una pregunta /asquerosamente/ peluda: por dónde, para qué, cuánto más, con qué fin, qué motiva?
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y zas el picotazo, porque la maldita pregunta nació enojada y se cansa de que la molesten con lo mismo de siempre. Mientras sigue lloviendo una sonata en sol menor, y a la mayor sostenida, ella, se desviste sin remedio ante la antropofagia de un espejo almizcle que se me escabulle a fuerza de una sola tecla huesuda y esconde la hoz, la disfraza de dientes, le pasa la lengua para afilarse
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/como si acaso hiciera falta/
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deambular vestigios malparidos y peor alumbrados entre requechos exasperantes, del otro lado de todas las monedas en lenguas y ojos muertos. . . y la extenuación.

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solitudes.comeback /^/

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      después va a decirme que ciruelos medulares se despiertan a deshoras, o que estos íconos de Ícaro descentran su perfume, ese perfume... el que cuando camina desfleca éter sin bambula ni tacos, plumas perfectas a lo largo de los pasillos de esta tarde . . .

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es-camas /^/

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Río Paraná
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de a ratos me ocurre esa asquerosa manía de pensar, y es lógico que se me dé por pensar pavadas. Eso trae hordas de dramas, porque pensar-pensar le llamo a esa cosa mental con una cuestión alada que podría atribuirse a lo espiritual en parte apenas.


             Pensar: producir . . . para el trabajo o rendir y esos particulares.

             Pensar: dudar . . . las escamas que nievan faros torpes.

Pensar: evadirse . . . las alas, las plumas estas que me llevan a lugares extraños, las odio por el filo, por esa dialéctica sonrisafaca, alegríamarga, tristezairónica, unacuerdaflojaparaunmalpayaso

y entonces mientras voy de cornisa en cornisa

porque esa cuerda, a poco que uno mira es uno de los hilos nada más, hijo de una enome telaraña que nunca se termina

se me ocurre pensar cómo se sentiría uno al ser un dedo de Slash, de Hendrix, de Clapton y cosas así; las sábanas de P, el peine de /para qué poner nombres?/ o el baño de MB, pero en verdad nada de eso, porque es otra ventana cada cosa y ni paredes posibles, entonces?



iba haciendo equilibrio en la cuerda, una curda fresca, pedo

mental y locuras así . . . y acá es donde se desinfló el texto



porque venía remando y remando y no pintó punto fijo dónde ir, así que lo dejo igual, total acá es el cesto de los borradores, para qué borrar una entrada inservible . . .


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/Dibujo de Sebastián Cabrol /
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venganza canalla . . .






viste escamas?






pies desnudos huellas de agua


bacilos de perfume que se apresta al sueño


a uno que a veces le pertenece






y las cintas que se agitan y no sacian


tanto albor tanto almíbar, tanta revancha


mientras el espacio al lado


es alaridos






soy un convoy vacío


perdido, a contramano


y hay días que el aire


me duele más que un silencio














venganza rala . . .






just like a lonely winter


de nombres que se amontonan entre humo malhablado






así también hay veces






que un perfume un perfume un perfume


y escafandras de anémonas agrestes


y un hola lindo


una ola grande


just de paso




esa dosis semanal de engaño corto


a los ojos diez segundos


contra uno al otro lado






una sonrisa apenas


que es dolor de olor sin par






. . . pero iba por la cuerda y allá abajo alguna sombra de murmullo:

                 "... baby baby make me loco


                       baby baby make me mambo..."






un suspiro nube rota color ocre


y las crestas de una espuma


sin festejos


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imprecisiones /^/


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/XV/
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las palabras empezaron a desgranarse en nuestra mente, de alguna manera era un olor cercano a que nos quedaríamos sin idioma posible, sin forma específica de nombrar las cosas, las ideas... una intuición de derrumbamiento de la que no era posible escaparse. me mostraba sus manos, o decía que hacía eso y yo veía un cuerno de jericó vibrando a pleno. creía reírse pero se notaba un incendio de ciudad, un harakiri, un despeñar de laderas dormidas durante siglos. poco luego no hubo duda: la criatura que nos habían inculcado alguna vez y habíamos olvidado o metido en estantes de olvido, nacía para dibujar nuevamente cada punto del próximo apocalipsis.

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esporas /^/

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/CXVI/

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dos estruendos bastan

para quitar la carraspera...



¿¡qué dos estruendos!?

¿dije dos estruendos... dos?



dos palmadas, a lo perro vago

y después darse vuelta y seguir

lejos de las giladas que se buscan amontonar sin cesar ni César



tu pavada:

una montaña de ropa que se pasa de moda antes de salir a oferta...



un cenicero aplastado contra un pómulo

astillas perennes sin cicatrices ni olvidos

una percha sucia de piel y rabia y leche rancia apelotonada



un sorbo de mal café para irse pronto

y oler a calles, a humedad hasta los huesos



al pelo largo del invierno ceñido a tu cintura

al aire first class que se te demora en el canal del pecho,

pendular de dije envidiado enviciado

juicioso por la obligación metálica de los eslabones adheridos

envidiados enviciados

juiciosos por sujeción a su extensión alrededor de tu cuello envidiado



enviciados mis dedos por soñarlos entre horario antes y hora después

todavía lejos y tarde,

más acá o más allá de los sonidos del calambre bajo la lengua

del perfume que me queda envidiado enviciado entre los dedos a la altura de la nariz

cuando me toca el milagro de compartir el aire de unos metros a la redonda



(?)



/what the fuck!/



dos estruendos y chau carraspera



a cagar al patio lejos del limbo este

que no te queda,

que no te cabe,



cómo querer calzarle un stiletto a tamaño orangután execrable

vaya, vaya nomás



los giles de gala a otro domo

donde se soben las carencias con otros iguales o peores...



y así

cerrar la puerta: muerto el perro se acabó la rabia; a rey muerto, rey puesto . . .



y todas esas condenadas coronas que no te quedan, flaco



mientras por acá la carne se pasea viva y lava

leve y loba

verla y albor

ver la burla de que esté tan cerca



y que sea una provocación sólo para mí



que me quedo de brazos cruzados y estiro las piernas

mirando al momento irse para siempre, envidiado, enviciado,

juicioso a fuerza de falta de calce ...



entonces

me voy renguenado enviciado e insidioso, juicioso mal.

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impericias /^/

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/VII/

veíamos a los demás volverse otra cosa, convertirse a lo etéreo entre desórdenes de ceniza. éramos incapaces de todo, hasta de mirarnos a los ojos. de a poco la única luz que podíamos identificar era la de nuestras miradas, que nada veían y a la vez no nos dejaba vernos . . .
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. . . /^/

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/LXXVII/
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cabeza hiende mandrágoras y cara huele brevemente cúrcuma. solar de cieno y sueños. siesta y siega respiración sudor, dedos cerrar círculos cerca del arroyo cantor eternidad, el telar aéreo concilia claves celestes y no hay hilo que se suelte, alrededor del punto una madeja espesa, espacio, es pose, poseer, querer tener y no poder, cinco contra uno, todos juntos esperando señal del siemprevivo sin saber leer, lo lejano quema. mirar, querer ver, entonces soñarlo si no aparece, sino arder el aire a ojo rito: peces de escape hasta el sino.
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sábado, 16 de octubre de 2010

hallazgo tonto /^/

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. . . ahora resulta que parecen haber hecho un gran descubrimiento psicológico:


 

las sirenas de patrulleros y ambulancias ya no vienen rojas; por el mismo principio que hace usar el color verde en las telas de las ropas del personal de clínicas, y atenúa tirando a negro el rojo desnudo de la sangre derramada, los nuevos móviles destellan luces azules, ese azul marino pacífico que por poco no hipnotiza. Igualmente:


no se nota más calma que antes en la gente, mas bien al contrario.

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pelotón /^/

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El pelotón de veintiséis soldados avanza despacio en la oscuridad sin brújula. Último día en que serán más de dos docenas.

Buscan respuestas entre los arrozales, los azafranes, el barro eterno. Algo sin cuerpo que los atosiga.

Está siendo despaciosamente aniquilado el pelotón entero. Recuerdan al Carpo Cortés y al Niño Bruno sin decirlo; en rincones del lodazal quizá queden sus gusanos.

Cada vez menos pertrechos. De noche ruidos mínimos, catapultas de adrenalina que les deja contra la nariz un frío agrio y agitado.

A pesar de eso, avanza el pelotón. Cincuenta y dos botas. Veintiséis perdidos. Trece pares de restos de algo que algún día fuera la espuma de la raza. Hoy, piedras olvidadas entre entre el limo donde cada tanto un ave atisba al enemigo sin cuerpo, sólo mostrado por cadáveres hermanos. Incisiones cortas, punciones profundas. Ni siquiera tiempo para gritar, sin testigos.

Despacio en la oscuridad, veintiséis que mañana no serán ni veinte, que en poco apenas un puñado en la oscuridad sin brújula, vagando hasta remedar los gusanos de Cortés y Bruno, u olvidarse de ellos mismos.

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pic133 /^/

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Primero estabas de costado a mi izquierda y mi hombro se perfumaba con tu aliento, los ojos refulgían al martirio de tu magnetismo, tus labios estiraban los míos y las palabras fueron aves que deambulaban de terminal en terminal, casi un contrabando de celestes irrepetibles, de silentes inmanentes, de...

Bastante rato, y nos dijimos que por fin, qué rico ésto, nos dijimos...

Pero claro, los ruidos empezaron a sobrar y los labios quisieron despojarse del lastre y huellas y largar sus atuendos de tanto tanto, y agua y aceite.

Ahora una estampilla en tu espalda, vos del lado de la pared porque la ventana es ojos, siempre un brazo entre tu hombro y tu cabeza. Hubo menos palabras, porque crecían las lianas y las semillas de mostaza, de minutos licuados contra el cuello.

Algo sonaba como una isla... flotaban sonidos envolventes, la bruma de las instancias cuando el hechizo camina sus desnudeces por los ángulos y canta...

Así pasó la noche, tuviste tu danza de cima y guardé cada grano de aérea arena...

Me tuviste. Me tenés todavía, como un calor, una corola...

Nos coronamos aureolas que no se desvanecen aunque haya viento y luz del día.

Te conté cada minuto de mis días y me arraigaste en tu pecho.

Me hiciste sombra con ratos por pasillos de antaño y pagaste las monedas acuosas que nos sobran, me voy con un espasmo todavía en el paladar.

Tatuamos implícitas ampliaciones con gotas de sangre que supieron al albor reciente, a las primeras palabras, incomprensibles, vitales, martillos de perfume entre los labios.

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